martes 12.11.2019
ENTREVISTA

“Muchos no creen que la Danza sea una carrera real, ni que me vaya a dar muchas salidas” – Estudiar flamenco: Una carrera profesional

En 2018, fueron 37.646 los matriculados en enseñanzas de Danza en España. Entre ellas, encontramos distintas modalidades, como Danza Clásica, Danza Española, Danza Contemporánea, y Baile Flamenco. Hoy entrevistamos a Elena Sevidanes Quincy, estudiante admitida en 2019 en el Conservatorio Profesional de Danza Antonio Ruiz Soler, una de esas "valientes" que ha perseguido sus sueños por encima de todo.

Elena Sevidanes bailando Flamenco, foto tomada en la Plaza de España por Ana Pagador, estudiante de Bellas Artes
Elena Sevidanes bailando Flamenco, foto tomada en la Plaza de España por Ana Pagador, estudiante de Bellas Artes

El acercamiento a estas artes suele producirse desde pequeños, como un deporte o hobby al que dedicar nuestro tiempo libre o extraescolar. Sin embargo, muy pocos deciden dedicar su vida y su profesión al baile, a pesar de la pasión que este despierta en todos ellos. Por ello, comúnmente solemos referirnos como “los valientes” a aquellos que han decidido perseguir sus sueños, pasando por encima de los “menudo futuro te espera”, de las típicas “¿de verdad solamente te dedicas a eso?”, hasta llegar hasta los “ah, ¿pero eso se estudia en la Universidad?”.

Este es el caso de muchos jóvenes como Elena Sevidanes Quincy, estudiante admitida en 2019 en el Conservatorio Profesional de Danza de Sevilla, quien con seis años comenzó en una academia de flamenco dispuesta a aprender sevillanas.

El mundo de la música y el baile siempre ha girado en torno a ella. Dejó el baile un poco atrás para graduarse en el Conservatorio de Música y, mientras tanto, comenzó a practicar natación sincronizada, donde volvió a bailar, pero esta vez dentro del agua. Tras competiciones a nivel andaluz, y dos horas diarias de entrenamiento de lunes a sábado, Elena se vio obligada a dejar este artístico deporte debido a una lesión en un gemelo.

Con tan solo 15 años, Elena Sevidanes había seguido el camino del baile de una forma u otra, y se encontraba de nuevo empezando desde cero. Sin embargo, su pasión por este deporte y su incapacidad por estar quieta la motivó para volver a caminar (o más bien bailar) hacia el Flamenco.

A los 18 años, en el año 2018, se matricula en la carrera de Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Pablo de Olavide, estudios que combinó con sus entrenamientos en la academia de danza, a pesar de cada vez estar más segura de querer dedicarse profesionalmente al baile. Finalmente, ese mismo 2018 decide presentarse a las pruebas del Conservatorio Profesional de Danza Antonio Ruíz Soler, para poner fin a un estilo de vida que no le llenaba, en palabras de Elena: “Al tocar fondo me di cuenta de lo importante, y de que estaba perdiendo el tiempo en hacer felices a otros y no a mí”.

Por ello, Elena se vuelca, a nivel físico y psicológico, todo el verano de 2018 en el baile. A nivel psicológico, deben controlar bien el estrés y no dejar que la presión de la escasez de plazas para entrar en la carrera de Danza les afecte. Así como los efectos psicológicos que puede llegar a acarrear el gran esfuerzo físico que conllevan estos estudios. Sumando la desconfianza del resto de la sociedad, en la que se incluyen personas del entorno cercano de la bailarina, que no apoyan o se muestran susceptibles ante esta decisión que cambiará su vida por completo: “Mucha gente me preguntaba si estaba segura de dejar la carrera de ADE, y dudaban mucho de mi carrera en la Danza. Muchos no creen que la Danza sea una carrera real, ni que me vaya a dar muchas salidas, pero eso es lo que a nosotros los artistas nos diferencia de otros muchos, y es que no seguimos el camino más fácil, seguimos el camino donde nuestra pasión nos guía.” y algunos familiares, aunque le ofrecen su apoyo, siguen insistiéndole en no dejar ADE del todo.

A pesar de todo, Elena decide dar un paso hacia adelante y bailar. Sin embargo, en 2018 se queda a las puertas del Conservatorio, lo que no le frena para volver con más preparación en 2019, y conseguir su meta.

 

Su día a día es ahora completamente distintos. Baila alrededor de 15 horas semanales, aunque por cada curso estas horas se ven incrementadas, llegando a bailar en sexto de profesional un total de 22 horas semanales. Aunque las clases no son estrictamente de baile, si no que, a su vez, deben seguir un entrenamiento de cardio puro para mantener una buena condición física. Para ello, Elena tiene claro que hay dos cosas fundamentales en las que tener extremo cuidado: el descanso y la alimentación, “Es necesario tener una alimentación saludable y adecuada, ya que al día quemo una gran cantidad de calorías y necesito comer bien para evitar bajadas de azúcar o mareos”.

Además de ese cuidado físico es necesario tener un cuidado psicológico, muy importante para seguir adelante cuando tu cuerpo no puede más, aunque como Elena resalta, “Si algo te apasiona no te cuestionas nada más, simplemente sigues adelante. Al final la vida se trata de eso, de hacer lo que te haga feliz”.

Comentarios