jueves 12.12.2019
V CENTENARIO DE LA I VUELTA AL MUNDO

Secuelas psicológicas de la Expedición Magallanes-Elcano

Tras al viaje de la Primera Vuelta al Mundo, España se enriqueció gracias a las especias que trajeron los marineros. Sin embargo, ¿cuál fue el precio psicológico que tuvieron que pagar los tripulantes a cambio?
Primera Vuelta al Mundo
Primera Vuelta al Mundo

El 20 de septiembre de 1519, 239 marineros, capitaneados por Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano ponían rumbo a la que sería la aventura de sus vidas. La expedición marítima, que se pudo llevar a cabo gracias a la financiación de la Corona española fue la primera en conseguir completar la vuelta al mundo de la historia de la humanidad.

Sin embargo, su principal propósito era muy diferente. Tenían un objetivo muy claro: encontrar un paso entre el océano Atlántico y el Pacífico para poder trazar una ruta comercial que permitiese a los mercaderes obtener especias de las islas más lejanas de oriente. La expedición estaba compuesta por un total de cinco navíos, conocidos como Trinidad, San Antonio, Concepción, Santiago y Victoria, siendo esta última la única que regreso.

El viaje comenzó en Sevilla el 20 de septiembre de 1519 y pusieron rumbo a lo que hoy conocemos como Brasil. Poco más de un año después de zarpar, el 21 de noviembre de 1520, consiguieron cruzar el estrecho de Magallanes. Tras varios meses de travesía llegarían a las islas Filipinas donde en la batalla de Mactán, desgraciadamente, moriría uno de sus capitanes, Fernando de Magallanes, el 27 de abril de 1521. Pusieron rumbo a las islas Molucas, navegaron hacia el oeste por el océano Indico y dieron la vuelta a África.

Recorrido de la primera vuelta al mundo / Elaborado por Begoña Alhama Gordejuela

Así, el 6 de septiembre de 1522, 18 de los 239 hombres que se embarcaron en la aventura consiguieron volver a bordo de la Nao Victoria, cargado de especias pero con mil y una secuelas tanto físicas como, sobre todo, psicológicas. Por desgracia, en aquella época, no se prestaba atención a los síntomas de enfermedades mentales, ya que simplemente se tomaban por necios o locos a los que denotaban padecer alguna de ellas. Por ello, nos disponemos a analizar cómo pudo afectar físicamente, pero sobre todo psicológicamente a los marineros un viaje repleto de hambre, muertes, batallas e incertidumbre.

 

Fallecidos en el viaje / Elaborado por Begoña Alhama Gordejuela

Principales causas del declive físico y emocional

Como adelantábamos, el viaje supuso para los marineros un cambio radical. Acostumbrados a una vida asentada con sus familiares y allegados en tierra conocida, de repente, lo dejaban todo atrás para embarcarse rumbo a lo desconocido. Para determinar qué efectos podría tener un suceso de tal calibre en la salud mental de los marineros, contamos con la ayuda de Patricia Pérez, graduada en Psicología por la Universidad de Jaén. Señala que existen dos factores principalmente que pudieron mermar la salud de los marines. 

Causadas por el hambre

Cuando zarparon, las cinco naves estaban provistas de 200 botes de sardinas, 430 cabezas de ajo y 10.000 kilos de galletas secas. Por si fuera poco, también disponían de siete vacas vivas, que en un principio fueron pensadas para que les dotasen de leche pero que finalmente también se las comieron. Sin embargo, aunque Magallanes trató de establecer cierto racionamiento para evitar que se produjesen episodios de hambre, fue inevitable.

Esto llevó a los tripulantes a pasar períodos donde la comida era inexistente a bordo, alimentándose incluso, como cuenta Pigafetta en su crónica "La primera vuelta al mundo" de ratas y serrín.

Sucesos como estos fueron determinantes para que los marines sufriesen enfermedades físicas, tales como el escorbuto. "Nuestra mayor desgracia era vernos atacados de una especie de enfermedad que hacía hincharse las encías hasta el extremo de sobrepasar los dientes en ambas mandíbulas, haciendo que los enfermos no pudiesen tomar ningún alimento. De estos murieron diecinueve" señalaba Pigafetta. Como sabemos hoy, esos síntomas eran claramente el escorbuto, enfermedad descubierta hace más de dos siglos y que es síntoma de déficit de vitamina C, producido por la falta de alimento.

Escorbuto / Fuente: Flickr

Sin embargo, aunque el escorbuto ha pasado a ser una de las enfermedades más conocidas del viaje, existieron otras patologías mentales producidas por la falta de alimento igual de graves. Para entender de dónde derivarían estas dolencias, hemos elaborado un eje cronológico de lo que va ocurriéndole al cuerpo humano con la falta de alimento.

Todos estas afecciones físicas derivaron en vestigios mentales que, debido a la época en la que acaecieron, no se relacionaron con la falta de alimento. Sin embargo, hoy sabemos que están estrechamente vinculadas.

El cerebro, con la bajada de los niveles de glucosa en sangre activan la producción de dos hormonas relacionadas con el estrés: la adrenalina y el cortisol. Esto genera una sensación mayor de irritabilidad en los sujetos que no ingieren alimentos, lo que con total seguridad debió provocar enfrentamientos entre los propios marines a bordo. Asimismo, la conjunción entre la adrenalina y el cortisol provoca que el ser humano se sienta más animal que nunca, y aumente su sentido de la caza. Al no encontrar alimento, incrementa nuestra agresividad y nos hace más susceptibles a reaccionar negativamente a los estímulos.

Paradójicamente, conforme los días van pasando y el cuerpo se encuentra cada vez más débil, los seres humanos van sintiendo cada vez menos hambre, lo que reduce la habilidad de tomar decisiones a largo plazo y disminuye la actividad intelectual. Así, las personas que están sometidas a la falta de alimento caen en depresión, ya que el hecho de no comer se une al tema que trataremos a continuación: la soledad.

Causadas por la soledad

El hambre no fue el único acompañante de los marineros durante el viaje. Fueron diversas las etapas que pasaron entre un avistamiento de tierra y otro. Los prolongados períodos en alta mar, agravados por el hecho de que los tripulantes iban muriendo el camino, provocó en los navegantes un sentimiento de soledad muy acusado.

Antes de comenzar a desglosar cuáles pudieron ser las principales causas y consecuencias de la soledad que sufrieron, vamos a realizar un pequeño cuestionario para descubrir cuánto conocemos previamente.

Las respuestas son sorprendentes. ¿Quién iba a imaginar que la soledad puede llegar incluso a generar sensación de frío dentro del cuerpo de una persona? Es algo muy llamativo y que por seguro no relacionaron los marineros.

Esto sucede porque los impactos de la soledad afectan a la salud física también. La soledad aumenta el riesgo de mortalidad de una persona en un 26 por ciento, un efecto comparable a los riesgos para la salud que planteaba la tuberculosis durante la época.

Patricia nos explica que la soledad aumenta la tristeza, y el cortisol que ya comentábamos antes que se conoce como la "hormona del estrés", haciendo que esa tristeza empeore el sistema inmunitario.

Las personas sienten constantemente la necesidad de tener a los demás cerca, y percibir el apoyo de estas para sentirse acompañados. El sentimiento de pertenencia y la estima son algunas de las necesidades fundamentales de las personas según la conocida pirámide de Maslow.

En un viaje donde los marineros eran cada vez menos debido a que morían o eran asesinados en batallas, generaba en los que sobrevivían la sensación de que su vida es perecedera y reducía sus expectativas en la vida. Un ser humano sin motivaciones y sin una luz al final del túnel que les mantuviese con esperanza sufría una mayor sensación de incertidubre que no les ayudaba a continuar con el viaje.

Por poner un ejemplo actual, en las cárceles el mayor castigo que se les puede imponer a los presos es el aislamiento. Esto denota de nuevo la desgracia que supone para una persona verse incomunicada y recluida. De esta forma, podríamos establecer un símil entre las prisiones y el presidio que debío ser para los marineros encontrarse durante meses prácticamente solos en alta mar y sin saber si alguna vez tocarían tierra firme.

Por otra parte, la muerte de Magallanes supuso un antes y un después en el periplo. El hecho de que falleciese y además asesinado, no hizo si no acrecentar el mal estado anímico de los tripulantes, que veían cómo si referente en el viaje caía. De esta forma, se daban cuenta de que eran caducos y que sus vidas eran efímeras.

Mactan Shrine Paint / Fuente: Wikipedia

Entonces... ¿Qué información nos hemos perdido?

El hecho de que en aquella época no se prestase atención a las cuestiones psicológicas nos ha privado de comprender muchos de los sucesos derivados del viaje.

Así, es interesante cuestionar cuál sería el porcentaje de los 221 fallecidos durante el periplo que murieron por enfermedades derivadas tanto de la soledad como de los efectos que el hambre tuvo psicológicamente sobre ellos.

Y ya no solo eso, sino que de los 18 que sobrevivieron, todos debieron sufrir depresiones prácticamente de por vida a su regreso porque tal aventura dejó secuelas en ellas similares a las que sufren los excombatientes en guerra.

La desgracia es que carecemos de documentos que nos precisen más información acerca de estos hechos, pero no sería de extrañar que incluso algunos de los tripulantes de la travesía se suicidasen durante el trayecto por las secuelas psicológicas que estaban sufriendo.

¿Qué hemos aprendido?

Secuelas psicológicas de la Expedición Magallanes-Elcano
Comentarios