martes 26.05.2020
Paula Paín, estudiante de la Universidad Loyola

Una pasión que no abandona el alma

Hace seis años Paula Paín Alba y su padre empezaron un proyecto que, por circunstancias de la vida, tuvieron que dejar de lado. Hoy, Paula se plantea su regreso a los escenarios, pues su alma nunca abandonó la pasión que la llevó a esta aventura: la música.


 

Paula Paín Alba en uno de sus conciertos. Álvaro Martínez Sánchez.
Paula Paín Alba en uno de sus conciertos. Álvaro Martínez Sánchez.

Gracias a Dios, tuve la suerte de cruzarme con Paula en mi vida. Fuerte, arrolladora, extrovertida, pero intimista; graciosísima, pero también muy sensible. Su biografía de Twitter define su máxima de vida: «quien no arriesga, no gana», lo cual siempre lleva a cabo en los exámenes tipo test de la universidad: nunca deja una respuesta en blanco. Una vez nos pidieron que diseñásemos nuestras banderas con elementos que nos describiesen a la perfección: la suya tenía una clave de sol con alas, metáforas de los dos elementos clave en su vida: la música y la libertad. También le encantan el tinto de verano y el color turquesa y esta cuarentena ha escuchado sin parar Portobello de Fredi Leis.

Para Paula la música es algo más que un entretenimiento, es una pasión y un modo de vida. Bromea diciendo que le gusta la música desde que estaba en el seno materno, ante lo que no podemos evitar reírnos los dos. Pese a que ahora tiene una gran voz, «de pequeña no cantaba bien» y muchas veces sus propios padres le pedían que se callase. Pero esto no le afectó, pues como afirma ella «cuando tienes una pasión, nada te para».

El nacimiento de Paula’s Soul

Con tan solo catorce años su padre dejó la banda en la que estaba para proponerle una nueva aventura: formar un grupo. Dentro de su complicidad, decidieron llevar a cabo Paula’s Soul. «Empezamos los ensayos en nuestra casa, después los haríamos en un estudio a las afueras de Córdoba». Señala Paula que «ahí ya no cantaba tan mal» y que su familia, que en un momento determinado pedía que se callase, pasó a convertirse en un apoyo incondicional yendo a todos los conciertos.

Cada vez asistía más público, calcula Paula que «entre amigos y amigos de amigos se juntarían entre cien y ciento cincuenta personas». Bromea asegurando que no le vino la fama de repente (de nuevo no podemos evitar reírnos) pero que sí entiende a los artistas jóvenes que despegan los pies de la tierra antes estas situaciones. Una de las cosas que más le sorprendió fue cuando una persona reconoció a Paula en el autobús: «Tú eres Paula’s Soul, me dijo así con un acento cordobés».

Aunque todo esto fuese a nivel local, Paula nunca ha olvidado el papel que las redes sociales tuvieron durante los dos años de Paula’s Soul: «nunca he visto el boca a boca funcionar de esta forma». Sin duda, todos los shares en redes sociales ayudaron muy positivamente en la repercusión del grupo.

Paula Paín Alba en uno de sus conciertos. Álvaro Martínez Sánchez.

Paula Paín Alba en uno de sus conciertos. Álvaro Martínez Sánchez.

 

El ocaso: nuevos proyectos

Con el tiempo, y después de muchos conciertos por distintos garitos de Córdoba, nuevos proyectos llegarían a ella. «Fue especialmente horrible la “muerte de Paula’s Soul”. Esos dos años desaparecieron en “un rápido destello”, Copacabana total» recuerda Paula haciendo referencia a la canción de IZAL. «Me dolió mucho, pero la música es una pasión que siempre ha estado ahí, y un proyecto como Mamma Mia! era muy ilusionante».

Paula formó parte del musical Mamma Mia! durante dos años interpretando a Sophie, uno de los personajes principales. «Además de cantar tenía que interpretar», lo que supuso para ella todo un desafío. Durante el tiempo en que duró su participación en el musical lo interpretaron en tres teatros diferentes en Córdoba con bastante éxito.

Con 17 años le proponen continuar con Mamma Mia!, pero rechaza su participación: «no era ni el momento, ni el lugar, ni las personas», había empezado segundo de Bachillerato y sus esfuerzos estaban dirigidos al completo en entrar en la universidad en el grado que ella quería. Aunque esto le sentó muy mal, consiguió entrar en la Universidad Loyola, «lo cual está muy guay», afirma Paula.

Con la universidad, la música se convirtió en algo secundario. «¿El mito aquel de que en la universidad tenemos más tiempo para dedicar a aquello que nos gusta se cumplió en tu caso?», le pregunto. Ella lo tiene claro: «no». La misma gente que le reconocía en el autobús ahora le pregunta si sigue cantando, a lo que ella les responde: «Sí, en la ducha muy bien». «Cuando te das cuenta de que tu pasión se ha quedado en algo tan privado es extraño la verdad» me confiesa Paula.

Paula Paín y Javier María González_Jurado durante la entrevista

Paula Paín y Javier María González_Jurado durante la entrevista

La construcción de la nueva Paula

Pese a todo, Paula no ha dejado de lado el mundo de la música. «Hay una esperanza, un sentimiento místico dentro de mí que me dice que no solo el proyecto va a volver en un futuro, sino que lo hará a lo grande». En este nuevo camino, se inspirará en los que han sido sus ídolos toda su vida: los cantautores españoles, de quienes siempre ha admirado su capacidad de convertir «sentimientos muy pequeños en cosas muy grandes». Componer es una habilidad que ha empezado a desarrollar durante la pandemia de la COVID-19, además de empezar a tocar la guitarra, instrumento que le gustaría manejar perfectamente.

Al mismo tiempo, es muy consciente de la dificultad del mundo de la música. Cuando le pregunto sobre esto, responde con seguridad: «sí, lo es. Sobre todo, para las mujeres». Aunque es verdad que reconoce la existencia de algunas plataformas que hacen que sea un poco menos difícil triunfar en este mundo, como Operación Triunfo, estando este para ella más cerca del reality que del mundo de la música, bajo su punto de vista.

No puedo evitar reírme cuando le pregunto qué mensaje le gustará transmitir en su nuevo proyecto musical: «Mensaje me suena como una ONG, se me antoja como si fuese Gandhi, y yo para nada querría hacer eso». En cualquier caso, su mensaje estaría relacionado con las piedras angulares de su vida: la música y la libertad.

¿Pero todavía es posible que le vuelvan a brillar los ojos y sienta la misma emoción que aquella adolescente Paula que se subía a los primeros escenarios? Para ella la respuesta está clara: «quiero pensar que sí, si no se tiene esa esperanza, posiblemente dejaría la música».

 


 

 

 

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