jueves 21.11.2019

Hugo Tomazeti: "Bolsonaro se entiende dentro de un movimiento mundial de auge de la derecha"

El internacionalista y politólogo brasileño Hugo Tomazeti es profesor en la Universidad Federal de Goiás (UFG), en Brasil, y doctorando por la Universidad Loyola Andalucía. Nos cuenta en este vídeo su análisis sobre la situación en la que se encuentra el país tras la reciente victoria de Jair Bolsonaro el pasado lunes, 29 de noviembre.

 

Tomazeti ha destacado el papel de Bolsonaro como un actor que comparte bastantes características con los políticos tradicionales brasileños y que lleva más de 28 años en el Congreso de los Diputados, a pesar de la acogida como candidato de nueva política con la que le han descrito muchos de sus votantes.                          

 

El presidente electo ha llegado hasta aquí con el apoyo de ciudadanos de todos los estratos sociales y con un importante porcentaje del voto de las mujeres, pese a un discurso misógino que no ha gustado a los colectivos feministas. Como ha contado el profesor brasileño a Milla Cero, no se trata de una ruptura generacional, numerosos jóvenes que solo han vivido en democracia parecen no tener en cuenta los horrores de la dictadura militar y le apoyan también. Bolsonaro se ha configurado a sí mismo como el mesías de los evangélicos, un movimiento en auge en América Latina, porque rechaza en gran medida las reivindicaciones de los colectivos contrarios a Bolsonaro: los feministas, LGBT+ o pro aborto son los ejemplos más claros. Así, poco a poco, ha ido consiguiendo los apoyos que le han llevado a obtener ese 55,13% de los votos. Ha configurado un electorado que, tal como expone Hugo, no se explica atendiendo a sexo, edad o una clase social, sino más bien a un conjunto de factores como la corrupción, la violencia en las calles o los discursos de efecto que han llegado a la población a través de redes sociales y han estado plagados de 'fake news'.



Bolsonaro ha cogido propuestas del PT y las ha tergiversado, llegando incluso a decir que el Gobierno iba a distribuir en los colegios un 'kit gay'.


 

Aunque Bolsonaro ha infundido incertidumbre e incluso miedo entre gran parte de la población, lo tendrá difícil para arremeter con la consolidada democracia brasileña, pues se encontrará con las barreras del presidencialismo federativo y tendrá que alcanzar acuerdos con los 32 partidos políticos que forman parte del Congreso a partir de ahora. Hugo Tomazeti contaba a Milla Cero que será muy perjudicial y difícil cambiar las políticas de medio ambiente, teniendo en cuenta que la mayoría de la producción se exporta a países europeos que exigen unos determinados requisitos de sostenibilidad. Aún así, todavía debemos esperar para saber cómo se desarrolla esta retórica, que realmente no se ha materializado en muchas reformas concretas y cuál es su margen de maniobra. Para nuestro entrevistado, la solución no se encuentra en las políticas de seguridad y armamento, sino en la educación, la única forma de combatir la cultura de la violencia y la brecha salarial y social.

 

LA DERECHA EN EL MUNDO

Por lo tanto, dos hechos claves para comprender los resultados electorales son: en primer lugar, el contexto específico de una Brasil más dividida que nunca tras el rechazo al Partido de los Trabajadores por los escándalos de corrupción, que han ayudado a que la sociedad compre el discurso de Bolsonaro; y, en segundo lugar, mirándolo desde un prisma internacional, como parte de un movimiento mundial de auge de la derecha y la ultraderecha.

 


"'Los Derechos Humanos están para los humanos derechos' es una de las frases más utilizadas por la gente que esta trabajando con Bolsonaro", según Hugo Tomazeti.



No se entiende la victoria de Bolsonaro sin la victoria de Trump, o los resultados europeos: el 17,7% de los Demócratas Suecos (Suecia), el 33,90% del FN (Francia), el 12,6% de AfD (Alemania), el 25,9% de FPÖ (Austria), el 13,1% de PVV (Países Bajos), el 15,3% de FrP (Noruega), el 17,37% de Lega (Italia), el 49,27% de Fidesz y el 19,06% de Jobbik (Hungría), el 6,9% de Amanecer Dorado (Grecia), el 21,1% de DF (Dinamarca) y el 9,6% de Patriotas Unidos (Bulgaria). Así como en el resto de América Latina los partidos conservadores han ido poco a poco relevando a los gobiernos de izquierda o centro-izquierda.

Lo curioso del auge de este tipo de políticas es el contagio, pues numerosos estudios han demostrado cómo tras estas victorias y un bajón en las elecciones de los partidos más izquierdistas, incluso estos mismos han tendido a moverse hacia posiciones más críticas con la inmigración -como es el caso de los Países Bajos-, cambiando ante las presiones internas y el cúmulo de derrotas. La cuestión ahora se mueve sobre cómo hablar de la extrema derecha, un concepto a la vez abstracto, evitando promocionar agendas que provoquen el contagio del populismo.

 

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