miércoles 11.12.2019

Al menos 12 fallecidos en una iglesia de Hantoukoura, Burkina Faso

No cesan los ataques yihadistas en iglesias de Burkina Faso. En un país donde tan solo el 20% de la población es cristiana, el miedo aumenta entre los fieles que acuden cada domingo a misa. 
Bandera Al Qaeda
Bandera Al Qaeda

El pasado domingo día 1 de Diciembre a las 12.00 horas un grupo yihadista ha asaltado una Iglesia protestante en Hantoukoura, Burkina Faso. Nada más comenzar el acto religioso, una docena de hombres armados sorprendieron la misa con disparos. Algunas fuentes indican que 12 personas han sido las fallecidas. Otras afirman que la cifra podría ascender hasta 14. Entre los fieles asesinados encontramos hombres, niños e incluso el sacerdote de la Iglesia. 

Con este ataque, ya son 6 en lo que va de año, con un total de 33 personas fallecidas aproximadamente. La mayoría de ataques han sido contra clérigos e iglesias cristianas, aunque también se han registrado ataques a varios imanes por el norte de Burkina. 

Según Africa Center for Strategic Studies (ACSS) el número de ataque producido por estas células terroristas en Burkina Faso pasó de 3 ataques en 2015, a 12 en 2016, subió a 29 en 2017 y en 2018 fueron nada menos que 137 ataques yihadistas. La progresión ascendente es brutal en los últimas 4 años.

¿A qué se debe este repentino aumento de ataques yihadistas en Burkina Faso?

Para explicar estos acontecimientos nos tenemos que trasladar a Malí, país que hace frontera con Burkina por el norte. En malí, en 2013, los ataques yihadistas eran incesables hasta que se enviaron tropas francesas al norte del país para intentar frenar a estos grupos terroristas,pertenecientes a la rama magrebí de Al Qaeda. Estas células resistieron la ofensiva de las tropas francesas y no solo no se disolvieron, sino que desde entonces aprendieron a sortear a estos grupos antiterroristas. Aprovecharon para salir de su zona de habitual acción, el norte de Malí, donde eran buscados y así expandirse más allá del Sahara, hacia el sur

Las células yihadistas que están actuando en Burkina actualmente son derivadas del norte de Malí. Hasta hace 4 años escasos, Burkina Faso junto a Senegal eran los únicos dos países de la zona que no habían sido afectados por violencia terrorista internacional. 

 

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