jueves 12.12.2019
Crisis de Chile 2019

Protestas en Chile: Piñera anuncia el inicio del proceso de reforma constitucional

Como consecuencia de las manifestaciones que el país vive desde hace más de un mes, el gobierno chileno anunció el pasado domingo, 11 de noviembre, el inicio de un proceso de reforma constitucional. La actual Carta Magna, promulgada durante la dictadura de Pinochet, según los críticos del gobierno, favorece una desigualdad económica y un hermetismo social en el país que ha generado un gran descontento en la población. 
Miles de personas manifestandose en las calles de Santiago de Chile. Fuente: Flicklr.
Miles de personas manifestandose en las calles de Santiago de Chile. Fuente: Flicklr.

 

El domingo, 11 de noviembre, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, anunció el inicio del proceso de reforma constitucional en el país para  dar fin a la crisis que el país está viviendo desde hace más de un mes y medio. La actual Carta Magna, elaborada por el Gobierno de Pinochet en los 80, excluye derechos tan fundamentales cómo la educación y la sanidad pública.

La ''primavera de Chile'' o el ''Santiagazo''

El país, descrito por el presidente Piñera como un ‘‘verdadero oasis en una America Latina convulsa’’, se encuentra envuelto en una oleada de violencia desde principios de octubre, cuya complejidad e intensidad ha ido aumentado a medida que transcurre el tiempo. 

 

Las protestas comenzaron el pasado 6 de octubre, tras la subida del precio del metro de la capital, Santiago de Chile,  por un valor de 30 pesos chilenos – lo que equivale a 4 céntimos de euro. A pesar de que la nueva tarifa fue justificada por el Gobierno, generó un enorme descontento en gran parte de la población, sobre todo en el sector estudiantil, que comenzó a manifestarse mediante una evasión masiva del transporte público. 

Al respecto, Eric Campos, Presidente del Sindicato de Trabajadores del Metro, en una rueda de prensa,  señaló lo siguiente: «las sucesivas alzas del pasaje en estos últimos dos años responden a los caprichos de la ministra Hutt (Transporte), en la medida en que compra buses eléctricos y no licita con las nuevas bases del Transantiago, el pasaje se encarece y esos caprichos los están pagando los padres y las madres de esos estudiantes, que hoy con mucha razón se manifiestan porque ven que sus salarios no alcanzan''.

 

Con el paso de los días, el número de manifestantes fue creciendo. A su vez, las protestas fueron tomando un tono mucho más agresivo, y se registraron diversos incidentes violentos dentro de las propias estaciones de metro. Los graves daños provocados en las infraestructuras y el colapso vial debido a las manifestaciones llevaron a que se suspendiese toda la red de transporte público en la ciudad, el pasado 18 de octubre. Los carabineros  integrantes de las Fuerzas de la Seguridad y del Orden de Chile – intensificaron su actuación en el conflicto, dando lugar a  una represión contra los manifestantes que ‘‘no se veía desde tiempos de Pinochet’’, cómo indica  BBCNews. La violencia creció a tales niveles que en la media noche del día 19, el presidente Piñera declaró el estado de emergencia en la ciudad y los alrededores. 

 

Crisis social chilena: la necesidad de una reforma constitucional 

Junto con la declaración del estado de sitio, se suspendió la subida de la tasa de metro. Sin embargo, las protestas no cesaron. A la causa principal se le fueron uniendo otros motivos, entre ellos la reforma de la constitución. 

Cómo señaló Pablo Ruiz Tagle, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, la Constitución actual es un texto defectuoso: ‘‘Los dirigentes sindicales no pueden asumir cargos políticos pero sí los empresarios, otorga excesivas atribuciones al presidente, no reconoce a los pueblos originarios, no descentraliza el poder ni tiene reglas claras con respecto al nepotismo’’.

Con el fin de instaurar legalmente el modelo económico neoliberal se dictó la actual constitución, cuya legitimidad, según el decano, es cuestionable. Este cambio en el sistema económico pretendía demostrar que una economía de mercado podía generar un desarrollo económico y social parejo en un país del Tercer Mundo en el marco de la Guerra Fría. Sin embargo, a la larga, ha arrastrado una gran desigualdad en el reparto de la riqueza en el país hasta el punto que se habla de un país rico en el que la riqueza no reside en sus propios habitantes. Según el último informe sobre la pobreza en Chile, elaborado por el Ministerio de Desarrollo Social chileno finales de 2018,  más de un millón de personas – casi un 9% de la población total del país – vive en una situación de extrema pobreza,   Además, la constitución establece un sistema político y legal que ha favorecido la marginación y el hermetismo de los diferentes grupos sociales en el país. En definitiva, nos encontramos ante un Chile en el que conviven varios Chiles que reniegan a mirarse los unos a los otros. 

 

En Milla Cero hemos hablado con Inés Hermoso de Mendoza, estudiante de cuarto de Relaciones Internacionales en la Universidad Loyola (Campus de Córdoba). Tras su intercambio académico en Santiago de Chile, se ha animado a hablarnos sobre la desigualdad en Chile;  su experiencia en la asignatura ‘‘Pobreza y desarrollo’’ en la Universidad de Chile; y a darnos un pronóstico sobre las protestas actuales. 

 

 

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