sábado 14.12.2019
Sanidad y transexualidad

“¿Cuándo le ponen la pilila a mi niña? Ese no es un servicio que se ofrezca”

Hablamos con M.ª del Carmen Jurado Luque, enfermera y sexóloga del hospital Reina Sofía de Córdoba, y voluntaria durante varios años en organizaciones enfocadas al colectivo transexual
La sexóloga y enfermera M.ª del Carmen Jurado Luque en su despacho del hospital Reina Sofía de Córdoba | Álvaro Toro Labrador
La sexóloga y enfermera M.ª del Carmen Jurado Luque en su despacho del hospital Reina Sofía de Córdoba | Álvaro Toro Labrador

Nada más llegar a su lugar de trabajo encontramos una extensa cola de pacientes de diferentes nacionalidades y edades esperando a ser atendidos. Mari Carmen es una mujer muy ocupada y volcada enteramente por su trabajo.

 

Inmigración y sanidad pública

Nos acomodamos en el abarrotado despacho donde realiza sus consultas. Mencionamos la multiculturalidad entre sus pacientes. Nos responde que es algo normal. “De hecho, yo trabajo mucho con entidades que tratan el riesgo social, y constantemente tengo multitud de perfiles diferentes”.

Le preguntamos por casos en los que personas en una institución sanitaria pública lanzan acusaciones a gente de fuera que está utilizando también el servicio sanitario. “Cuando me toca atender a alguien, e incluso por teléfono, y escucho un acento diferente al nuestro, en ningún momento se me pasa por la cabeza cambiar la actitud hacia esa persona” responde muy convencida. “A nadie por su condición sexual, política, procedencia, sexo o ninguna otra razón se le cambia la actitud”.

Además, añade que el sistema de organización de los hospitales debería eliminar el acto de llamar al paciente por su nombre, “de esta manera no se identifica a nadie de fuera, algo que no debe ser relevante a la hora de nosotros hacer nuestro trabajo”.

Nos comenta que personas que vienen de otro país, donde la seguridad social y los recursos sanitarios son diferentes al nuestro, aquí se muestran confusos acerca de cómo manejarlo al principio. “Entonces, es muy comprensible que al gozar aquí de un sistema sanitario gratuito vengan, por ejemplo, pidiendo un chequeo completo. Cuando la gente no suele venir a hacerse chequeos completos”.

"El problema reside en que gente que ha vivido aquí toda la vida, que tienen derecho también a recursos y ayudas, no hacen uso de ellos porque no los conocen"

Sin embargo, Carmen reconoce que al poco tiempo exploran muy bien cuales son los límites de los recursos que disponen y los utilizan mejor incluso que los propios residentes. Concluye “el problema reside en que gente que ha vivido aquí toda la vida, que tienen derecho también a recursos y ayudas, no hacen uso de ellos porque no los conocen”. 

 

Su labor

En cuanto a su voluntariado, nos explica que lleva cuatro años trabajando con la asociación TT Córdoba (Todos Transformando), cuya misión es ofrecer apoyo psicológico, de acompañamiento y de información a personas transexuales que lo necesitan. “Mi apoyo a la asociación como personal sanitario y sexóloga es la explicación y concienciación del hecho sexual humano, que es más diverso de lo que creemos”. La asociación tiene base en el centro social Rey Heredia. Su origen reside en una madre y su dificultad para afrontar la situación de su hijo con tendencia transexual al verse sin ningún tipo de apoyo en su entorno.

“Puede venir una mamá con una niña de siete años que dice ser un niño, o viceversa, y preguntar: ‘¿cuándo le ponen la pilila a mi niña?’. Y ese no es un servicio que se ofrezca”

Así, tras algo más de cuatro años, la asociación hoy tiene más de 200 integrantes regulares. Se trata de un espacio informativo donde la inclusividad está al orden del día y donde cuentan hasta con un equipo de radio. Además, reciben el apoyo de la Diputación de Córdoba, con los que llevan a cabo acciones como la organización de mesas redondas para familias ajenas a la asociación.

Otra parte de su trabajo consiste en explicar el protocolo y las herramientas que ofrece la Ley de Salud Sexual. Nos comenta que es muy necesaria dicha explicación. Muchas veces es necesario aclarar que no es posible usar una de estas herramientas porque una persona se sienta de una manera. “Puede venir una mamá con una niña de siete años que dice ser un niño, o viceversa, y preguntar: ‘¿cuándo le ponen la pilila a mi niña?’. Y ese no es un servicio que se ofrezca”. Además, resuelve constantemente dudas tanto relacionadas con la salud sexual, como otras más vinculadas al entenderse a sí mismo.

 

Alcance de la seguridad social

Le preguntamos acerca de las cuestiones que plantean partidos como VOX acerca de por qué cubre la seguridad social una operación de cambio de género y no cubre, por ejemplo, el dentista. Carmen nos comenta que esta cuestión parte de un desconocimiento, pues lo que la seguridad social cubre es la disforia, es decir, debe existir un problema con el género. “Estamos hablando de que la persona muestra una disconformidad y un sufrimiento, incluso hasta el extremo del suicidio por ese rechazo al cuerpo”. Son este tipo de casos los que son atendidos.

“Todos los días se operan mujeres para quitarse pecho porque les pesa mucho o le provocan dolores de espalda. Eso también lo paga la seguridad social y nadie dice nada”

Desde la Escuela Andaluza de Salud Pública, donde se marcan las directrices y el ideario de cómo se debe trabajar, uno de los puntos más importantes se encuentra en la aceptación del propio cuerpo tal y como es. “No se habla de un cuerpo, sino de ‘los cuerpos’; no se habla de una sexualidad, sino de ‘las sexualidades’: la diversidad”. Con la politización de la transexualidad como tema de captación de votos es tajante. “No me parece honesto. Politizar la transexualidad es quedarse con un discurso demagogo”.

Una de las claves en esta reticencia a aceptar completamente al colectivo transexual, nos comenta, está en el relativismo de la sociedad a la hora de protestar. Sobre las quejas en torno a los costes de las operaciones de cambios de sexo tiene la idea muy clara. “Todos los días se operan mujeres para quitarse pecho porque les pesa mucho o le provocan dolores de espalda. Eso también lo paga la seguridad social y nadie dice nada”.

 

Papel de la educación

Deja claro que la educación es algo fundamental para evitar caer en la ‘trampa de las etiquetas. Es la clave que distingue a una persona que tiene prejuicios de una persona que no los tiene. Resulta más determinante incluso como factor que el lugar en que hemos nacido.

“Llegas a un sitio y no te contratan por el aspecto o porque el nombre no coincide con el aspecto. A veces hace falta asesoramiento legal e incluso apoyo psicológico”

El Ayuntamiento de Córdoba organizó durante el pasado año una campaña llamada Nos vamos al pueblo. En ella se organizaban sesiones informativas sobre la transexualidad en pueblos de la provincia. “Me han sorprendido muchos pueblos en los que no existen estos prejuicios. Íbamos por la calle y había gente de todos los credos y condiciones”. Hay ocasiones en las que, por otro lado, no todo sale bien. “Llegas a un sitio y no te contratan por el aspecto o porque el nombre no coincide con el aspecto. A veces hace falta asesoramiento legal e incluso apoyo psicológico”.

Ante estas situaciones retomamos la educación como medio previsor de prejuicios presentes, incluso en las víctimas de estas situaciones. En la asociación en la que colabora se trata como asunto clave. Hay familias que piensan que con una operación su hijo o hija va a volver a ser feliz. Un correcto asesoramiento y acompañamiento lleva a la aceptación y contribuye a una diversidad mucho más sana.

En cuanto a las edades, Carmen nos comenta “cuanto más pequeños, mejor lo asumen, más rápido lo ven y antes lo normalizan. Con los adultos resulta más complicado porque ya tenemos esas etiquetas que nos lastran”. En los adultos se trata más de una cuestión de ideas preestablecidas. Vienen ligadas directamente a la negativa que existe en torno a la sexualidad. “La sexualidad hoy es desgraciadamente un tema tabú. La sexualidad y todo lo relacionado con ésta”.

 

Conclusiones

Carmen comparte con nosotros su visión de la sexualidad. Debemos esforzarnos en conocernos a nosotros y lo que nos gusta; ‘nuestros placeres’. Estamos demasiado ligados a la idea de la reproductividad y el eugenismo. “Cada vez que te sientes atraído sexualmente por alguien no es para reproducirte” constata. “No se hace diferenciación entre placer y reproducción. Eso es un problema porque llega un punto en el que ya no sabemos ni lo que nos gusta”. 

Sobre los comportamientos dentro de la vida íntima de una pareja, ella insiste en que no existe un modelo de comportamiento sexual. “Hay negociación. El placer en pareja se negocia en ese espacio común”. Nos deja claro que la diversidad va implícita dentro del propio concepto. “Cuando hablamos de placeres y de sentimientos, no hay un camino trazado” añade.

“Cuando hablamos de placeres y de sentimientos, no hay un camino trazado”

Por último, le pedimos que lance un mensaje a todos aquellos que se encuentran en una situación de opresión social por su condición sexual. “Jamás debemos asumir un rol concreto por el hecho de que sea lo que se espera de ti. Hay que dejarse guiar por lo que de verdad uno desea. Se trata de una promesa a cumplir con uno mismo”.

 

“¿Cuándo le ponen la pilila a mi niña? Ese no es un servicio que se ofrezca”
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