martes 18/5/21
Miguel Ángel Román, periodista y narrador en Movistar+

"Desde pequeño tuve esa curiosidad y esas ganas de contar lo que pasaba a mi alrededor"

El narrador deportivo Miguel A. Román
El narrador deportivo Miguel A. Román

Conocido, principalmente, por sus actuaciones en los micrófonos de Movistar+ como narrador, Miguel Ángel Román confiesa que esta no era su primera opción, sino la información política. Desde su primera narración en un partido para Radio Lleida Ser, pasando por los grandes encuentros de primera, hasta retransmitir LaLiga con los estadios vacíos, han pasado algo más de dos décadas. Hoy accede a contarme su historia: pasado, presente y lo que pide al futuro: “salud y trabajo”.

Miguel Ángel Román, periodista deportivo

El periodista deportivo Miguel Ángel Román, durante la entrevista

Tres minutos, fue lo que tardó Miguel Ángel Román en aceptar la propuesta que le hacía para conversar un rato, algo que, como primera impresión, despertó mi sorpresa y una mayor admiración de la que tenía hacia él.

En una temporada complicada, marcada por la pandemia de la COVID-19, en la que se disputan encuentros prácticamente cada tres días, reconoce que “está costando más porque hay menos días de descanso”. También admite que “la falta de público en los estadios se nota, es mucho más complicado”. A pesar de ello, y de los estragos que está causando el virus, se muestra agradecido: “estamos razonablemente bien, tanto yo como mis allegados, hemos estado a salvo del virus y espero que pronto salgamos de esta gracias a la vacunación”.

Adentrándonos en sus inicios, recuerda cómo desde el primer momento supo que el periodismo era su vocación: “Siempre tuve esa curiosidad y esas ganas de contar las cosas que pasaban a mi alrededor. De pequeño siempre era un niño curioso al que le gustaba contarle al de al lado lo que había pasado, y cuando supe que eso se podía llevar al lado laboral no lo dudé; se llama periodismo, pues vamos a por ello. No hay una fecha ni momento concreto, desde pequeño me gusta el periodismo”.

Sin embargo, reconoce que tuvo que pensar en otras opciones además del periodismo, pues entrar en la carrera no era tarea sencilla: “la nota de corte era alta y yo no era muy buen estudiante y tuve que mirar otras opciones ya que podría darse que no alcanzara esa nota de corte. Tuve que pensar en un plan B y un plan C pero siempre el plan A, con mayúscula y con sesenta de cuerpo de letra, era estudiar periodismo y al final conseguí esa nota, entré en la facultad y aquí estamos”.

Al final la vida te lleva donde le da la gana y nosotros tenemos que tratar de adaptarnos

También cuenta que, dentro del mundo de la comunicación, su primera opción no era dedicarse al deporte: “Me atraía más la política. Siempre me han gustado los deportes y siempre los he consumido desde que era pequeño, como aficionado, practicante y profesión. Al final la vida te lleva donde le da la gana y nosotros tenemos que tratar de adaptarnos; se dio esta posibilidad y la cosa ha ido más o menos bien”.

Tras esto, nos adentramos en el ámbito profesional. Miguel Ángel cuenta sus primeros pasos como narrador: “Comienzo haciendo colaboraciones en Radio Lleida Cadena Ser y necesitaban una persona que narrase los partidos de los equipos de Lleida que bajaban a Barcelona a jugar competiciones. En septiembre del año 1999 narro mi primer partido, fue un Europa-Balaguer, de tercera división. El Europa es un club histórico del fútbol español y el Balaguer, como he dicho antes, baja a Barcelona a jugar. Yo era corresponsal, entre comillas, del carrusel de Cadena Ser en Lleida y fui allí a narrar el partido”.

Miguel A. Román posa con un balón de LaLiga

El periodista Miguel Ángel Román posa con un balón de LaLiga

Aún recuerda las sensaciones antes de su primer encuentro: “Como siempre que haces algo nuevo, los momentos previos los vives como un cóctel de sensaciones y sentimientos encontrados; muy feliz y contento por la oportunidad, pero a la vez nervioso porque no tienes la seguridad necesaria y porque quieres hacerlo bien.” También las de su debut en primera división: “Si no recuerdo mal, fue en un Valencia-Real Madrid en la temporada 2009/10. Un partido que no tenía que narrar yo, pero que narré porque en ese verano y otoño fue cuando tuvimos la crisis de la gripe A y un par de compañeros míos la cogieron y me tocó narrar con Víctor Muñoz”.

Sin embargo, le resulta difícil elegir de sus recuerdos el mejor partido que ha narrado: “Es muy difícil quedarse con un partido cuando has tenido la oportunidad de narrar tantísimos y tan buenos. Probablemente habré narrado más de tres mil partidos en mi vida, pero si me tuviera que quedar con uno, no en cuanto a espectáculo sino por todo lo que supone sería el clásico del Barcelona-Real Madrid. Es cierto que he tenido la oportunidad de narrar partidos increíbles: derbis de Mánchester, de Sevilla, vascos… son partidos brutales y en tu vida se te ocurre que puedas llegar a narrar alguno de ellos. Por suerte he podido narrar algunos, pero si tuviera que quedarme con uno, por todo lo que supone, sería el Madrid-Barça”. Más le costó decidir cuando le pregunto por un gol: “Es que más que difícil es injusto. Porque yo no me acuerdo casi de goles que narré hace dos días, ¿Cómo me voy a acordar del que narré hace cinco años? Hay goles extraordinarios que he narrado pero que se me han olvidado porque son muchos partidos y al final la memoria te da para lo que te da. Sí es cierto que hay goles que te acuerdas más, porque la gente te los recuerda, como el de Rodrigo con el Valencia (Valencia 3-1 Getafe) o el de Williams al Sevilla (Athletic Club 2-0 Sevilla) o el de Wayne Rooney de chilena en el derbi de Mánchester (United 2-1 City). Pero no sabría decir el mejor gol que he narrado porque sería injusto”.

Es normal que al narrador no se le tenga en cuenta, el protagonista en este deporte es el futbolista

Entramos en la etapa del coronavirus, marcada en el fútbol por la falta de público en los estadios, y que, antes de esto, sufrió un confinamiento de tres meses en los que Miguel Ángel no narró ningún partido (porque tampoco los hubo) y, al igual que los futbolistas tuvieron que pasar de no jugar en tres meses a tener partidos cada tres días, con el narrador también ocurrió lo mismo, aunque a eso no se le diera importancia: “Es normal que al narrador no se le tenga en cuenta, el protagonista en este deporte es el futbolista. Si tengo un problema de voz ponen a otro compañero y se acabó”. No obstante, admite estar acostumbrado a narrar cada tres días: “hay semanas en las que descanso dos días y narro cinco partidos. Después del confinamiento no me fue complicado volver a narrar, yo me conozco y sé dónde están mis límites. Fue un regreso paulatino y sin querer ir el primer día al 200% porque habría acabado la temporada con problemas de voz, pero gracias a mi experiencia supe poner los límites y no tuve ningún problema”.

También lamenta la falta de público en los estadios y la diferencia que hay: “Son la noche y el día. Cuando volvimos del confinamiento no lo tuvimos mucho en cuenta porque lo que la gente quería era volver un poco a la normalidad y volver a ver fútbol. Pero con el tiempo te das cuenta de que el aficionado es un actor más y que tiene incidencia en el ámbito emocional, por el ambiente que genera; no es lo mismo un estadio en silencio a que esté lleno animando al equipo local, al igual que cuando el equipo local no lo hace bien y su afición le silba y eso ayuda más al equipo visitante. Lo de ahora es un ambiente raro, triste, pero es lo que hay y ojalá pronto el aficionado pueda volver a su asiento porque, sin el aficionado, el fútbol no tiene sentido”.

Miguel A. Román en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán

El periodista Miguel Ángel Román durante una retransmisión en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán

Siguiendo con la ausencia de público, no piensa que narraciones de goles, como los mencionados de Rodrigo o Williams, le habrían salido igual sin el aficionado en la grada: “Es hablar de ficción, pero probablemente no. Cuando estás narrando sin público estás continuamente preguntándote si te estás excediendo en la narración con ese ambiente tan frío; si elevar tanto el tono encaja bien o no. Pienso que no me habría salido igual, o igual sí. Hay un ambiente detrás que ayuda a mejorar esa narración, entonces sin público habría sido muy distinto”.

Cuando narro estoy trabajando; no estoy con la bufanda de mi equipo en el salón de mi casa o en la grada

Aparcando el tema del público, hablamos sobre si al narrador le puede costar ser objetivo si juega su equipo: “¿Existe la objetividad? Es una cuestión filosófica. Pienso que no existe, pues la objetividad pertenece a los objetos. Más bien se trata de ser honesto con tu profesión y con el telespectador. A mí, personalmente, no me cuesta porque cuando narro estoy trabajando, no estoy con la bufanda de mi equipo en el salón de mi casa o en la grada. En ese momento, el objetivo no es que gane mi equipo, el objetivo es que me salga una buena narración por profesionalidad y por compromiso con mi empresa. Afrontas el partido desde otro punto de vista”.

El objetivo no es que gane mi equipo, el objetivo es que me salga una buena narración por profesionalidad y por compromiso

También hablamos sobre esas personas que entran en la carrera de periodismo con dudas, sin saber si eso es a lo que se quieren dedicar en el futuro: “Yo siempre he pensado que se debe estudiar una carrera que realmente te guste y te apasione. Si no te gusta pues vas a tener un problema, independientemente de si es Periodismo o Ingeniería industrial, la que sea. Por desgracia, el mercado laboral en España actualmente no está demasiado bien. La mayoría de los estudiantes que acaban una carrera universitaria tienen que seguir formándose porque con el título que le dan no es suficiente tal y como están las cosas. Yo lo que le diría si no está convencido es que no la haga, que busque una carrera que realmente le apasione. Si está convencido y lo que le da miedo son las salidas profesionales que pueda tener o no pues sois jóvenes, siempre hay tiempo para rectificar; procura estudiar una carrera que te guste y te apasione, es lo más importante”.

Acabando ya la entrevista, tenía curiosidad por saber qué piensa sobre Twitch y otras plataformas online que parece que podrían tener cabida dentro del periodismo: “Si tuviera la respuesta sería consultor de medios de comunicación y me estaría llenando los bolsillos con lo que pueden dar de sí los nuevos medios de comunicación. Es un terreno que se está comenzando a explorar”. Reconoce que Twitch ha sido un boom, pero cree que es una más de las tecnologías efímeras que usamos: “No dudo de la capacidad que tenga Twitch para integrarse dentro del mundo de los medios de comunicación, dudo más porque ya nos ha ocurrido otras veces con otros inventos que parecían que iban a salvar el periodismo y luego resulta que no; los blogs por ejemplo hace unos años eran lo máximo y todo el mundo tenía uno y hoy en día muy poca gente lo tiene. No sé si ocurrirá lo mismo con Twitch, ya lo veremos”.

No dudo de la capacidad que tenga Twitch para integrarse dentro del mundo de los medios de comunicación, dudo más porque ya nos ha ocurrido otras veces con otros inventos que parecían que iban a salvar el periodismo y luego resulta que no

Para terminar, habiendo hablado del pasado y del presente, quería cerrar la entrevista sabiendo qué le pide al futuro: “Salud y trabajo, principalmente, y un poco de suerte. No pido mucho más. Podría pedir una primitiva, pero eso es más complicado. No le pido grandes revoluciones; afortunadamente, trabajo de lo que me gusta y lo que me apasiona”.

Tras este encuentro, me quedo con la impresión de haber conocido a un gran periodista, cercano, agradecido con lo que tiene, trabajador y dispuesto a ayudar siempre en lo que puede; y que, por supuesto, tiene una historia, una historia que ha querido compartir conmigo. Pero a esa historia, sin duda, aún le quedan muchas horas de narración.

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