martes 26.05.2020
JAVIER JIMÉNEZ SÁNCHEZ-DALP, ARQUITECTO

El Miguel Ángel del Renacimiento sevillano

Sacar un bolígrafo ante Javier Jiménez Sánchez-Dalp, el retratista de bolígrafo en primera línea, genera respeto. Pero ojo, que es más difícil todavía. Él no utiliza un bolígrafo singular, de alta gama, uno de los “buenos” como se diría entre amigos; sino un bolígrafo común: un boli BIC. ¿Quién no tiene un boli BIC?
 
EL ARQUITECTO JAVIER JIMÉNEZ SÁNCHEZ-DALP
EL ARQUITECTO JAVIER JIMÉNEZ SÁNCHEZ-DALP

Tararear canciones en nuestro día a día es muy común. No importa qué canción es, si es pegadiza, agárrate. Dejar de cantarla es más difícil que quitar la cera caliente: lo más sencillo es de un tirón. ¿Quién no ha escuchado alguna vez la rumba Sevillanía? Si la buscas en internet, te la cantan Los del Río, pero la compuso él. ¡Ah! Se me olvidaba. Como arquitecto ha levantado los cimientos de muchísimos edificios. El más reciente es la Azotea Azul: un espacio infantil al aire libre para los pacientes más pequeños del Hospital Virgen del Rocío.

El confinamiento no me ha brindado la posibilidad de poder entrevistarle cara a cara, pero aún así podía verle. Creía saber mucho sobre él y resultó no ser así. Mientras le escuchaba me lo imaginaba sentado en su sofá, de cara a la puerta, como buen supervisor. Cómodo y tranquilo, como suele ser él. Con su cojín debajo del brazo. Con sus piernas estiradas y sus pies cruzados. Con el móvil entre sus manos y su funda abierta en forma de “L”. La televisión de fondo y expirando un aire pacífico. Capaz de adaptarse a lo que sea. Es de esas personas grandes y a la vez pequeñas. Robusto pero sensible. Tiene unas manos singulares. Quien las ve, no imagina que con sus manos grandes (y de padre) pueda llegar a pintar con tanta sensibilidad. Unas manos de padre que nos dicen todo sobre él y que son inconfundibles. Así es Javier, un artista en toda regla. Puede parecer que no para, pero para. Siempre tiene tiempo para los suyos y sobre todo para dibujar. Ah, y para su café. En sus bolsillos van sus musts, como se dice ahora, o sus imprescindibles: cartera, llaves, portaminas y bolígrafo.

Es el quinto de doce hermanos y el mayor de los varones. Pertenece a la reconocida familia Sánchez- Dalp de Aracena y a la familia Jiménez de Alosno. Pinta desde que tiene uso de razón y su primer encargo se lo hizo su padre. Es el Miguel Ángel sevillano. Es capaz de esculpir, pintar, maquetar y hasta componer.

Javier como músico...

Canta y compone desde niño, lo lleva en la sangre. El flamenco es su perdición. Escucha Niña Pastori, Rosario o Radiolé, según le apetezca. Ha compuesto numerosas canciones como Sevillanía, Vuelve o Felicidades. Esta última es un villancico y forma parte del CD Navidades de Arte junto con otros artistas como Siempre Así o José Manuel Soto. ¡Qué virguería de disco!

Compositor a ratos... ¿cantar para ti es un hobby? ¿De dónde viene?

No sé de dónde viene. Siempre he pensado que mi faceta artística de pintura y arquitectura me viene de mi familia Sánchez-Dalp y la música por mi familia Jiménez y por Alosno. Es un don natural porque yo nunca he estudiado música ni sé de partituras. Es un don que me dio Dios cuando nací.

¿Cómo nació la rumba “Sevillanía”?

Nació en mi cuarto de mi casa de Sevilla, donde yo estudiaba. Mi mesa de estudio estaba pegada a la ventana y yo lo que veía era la Giralda. Se me ocurrió esa rumba pero como poesía, a la que luego le añadí música. Pero no es lo normal, lo normal es que se me ocurra la música y luego le añada la letra.

ARCHIVADOR DE CANCIONESArchivador de canciones. Fragmento de "Soy sevillano" y "Una noche de amor". Foto: Javier Jiménez Sánchez-Dalp

Esta rumba retumba por todas partes. Siempre la cantan Los del Río... ¿Por qué?

Los derechos de autor son míos y ellos la cantan. Yo a ellos, como a cualquier compositor, les di el permiso para cantarla.

Javier como pintor...

Es el retratista a bolígrafo por excelencia. No hay caballete, lienzo o aguarrás que se le resista. Siempre lleva encima un bolígrafo o un portaminas. Garabatea en cualquier parte y te reproduce una obra de arte en una servilleta o en un mantel de papel de cualquier restaurante. “¿Cómo vas a dejar eso ahí?” Me pregunto siempre. Y yo lo recorto con cuidado y me lo llevo. Ha llegado incluso a pintar en la parte interna de un tapón, un Rey Mago. Lo ves y parece sencillo... pero qué va. Coge su boli BIC con delicadeza y cuando lo ves parece que su mano flota. Creo que ese es el truco para que todos sus retratos parezcan que van a hablar o echar a correr.

¿Cuál fue tu primer encargo?

El abuelo me hizo mi primer encargo. Me pidió que pintara los cuadros de tía Ana y de tío Juan, los que están en el cuarto de juegos. Allí están los retratos de los doce y los dos últimos son míos. Los diez primeros los hizo José Puig, un retratista muy importante de Sevilla de la época, pero los dos últimos me los encargó a mí. Tenía, me parece, (dubitativo) unos doce o trece años y como ya pintaba más o menos bien, me los encargó.

LOS PRIMEROS RETRATOS DE JAVIER Sánchez-Dalp

Los primeros retratos de Javier Jiménez Sánchez-Dalp. Foto: Ana Jiménez

¿Sabes cuántas obras has pintado?

Sí, nada más que retratos seguro que he hecho más de mil. La lista de los retratos que voy haciendo tiene ya más de diez años y voy por 800. Además, antes ya hacía retratos aunque no con la facilidad que lo hago ahora. Así que, sumando los que están y los que no en la lista, se podría decir que tengo unos 1200 o 1300 cuadros o retratos.

¿Qué fue para ti la oportunidad de poder pintar para el programa de Bertín Osborne, En la tuya o en la mía, a personajes importantes de nuestro país como Lolita Flores, Pablo Motos o Rajoy?
Me dio mucha fama, lo que sale en televisión se multiplica. Se me ha reconocido como artista y retratista de bolígrafo en primera línea. Además, me ha dado la oportunidad de no hacer sólo retratos a gente de mi entorno. He mandado cuadros a Holanda, Vigo, Barcelona, Madrid...

De todos los que pintaste, ¿hay alguno que te hiciera especial ilusión o que sea tu favorito?

Los que más me gustaron fueron el de Carlos Herrera y el de Adolfo Suárez hijo. Me llamaban, iba a la productora, me pasaban el programa, lo veía y elegía diez fotogramas. Estoy muy satisfecho con esos dos porque creo que capté en ellos algo más allá de su propia personalidad, también el contenido del programa. Me lo dijo mucha gente y me parecieron de los mejores. Mucha gente me dice que capto mucho más que unos simples rasgos. Me suelen decir “está vivo” “parece que va a hablar” y eso es lo mejor.

COLLAGE DE LOS RETRATOS DEL PROGRAMA EN LA TUYA O EN LA MÍA

Collage de retratos para el programa En la tuya o en la mía. Foto: Javier Jiménez Sánchez-Dalp

 

Después de realizar esos retratos, ¿te pidieron de forma personal más?

Claro, muchos más. A raíz del programa se multiplicaron los retratos. Por ejemplo, Jesulín me encargó un retrato para su mujer.

¿Te gustaría pintar alguna vez a nuestro Rey, Felipe VI?

Claro. Si no lo hago es porque no veo el motivo o porque no me lo encargan, pero es uno de los retratos que tengo pendientes.

Además, eres “profesor”. Impartes cursos para enseñar a otras personas a pintar como tú. ¿Cómo te sientes en esta faceta?

Sobre todo, lo que más satisfacción me da es compartir lo que sé y ver cómo a la gente a la que le he dado clase, está dibujando maravillosamente, cada vez mejor, y están con un nivel maravilloso. Quien tiene un don tiene una misión, y la primera misión es compartirla. Entonces, para mí lo más bonito del mundo cuando doy clase es compartir y no callarme nada ni esconder ningún secreto. En la historia de las artes y de la pintura, el mundo avanza porque todos conocemos lo que hace el anterior y lo mejoramos. Todo lo que uno sabe tiene que compartirlo con los demás. 

Has participado en numerosas exposiciones. ¿Enseñas una parte de ti al público cuando las expones?

Sí. Me gusta mucho participar en exposiciones porque la mayoría son colectivas y vamos con otros pintores y artistas, y eso me encanta. En las exposiciones tienes que inventar y componer y enseñas más de ti, a diferencia que en un simple retrato.

Has sido cartelista de la Navidad de Sevilla de 2018, cartelista del Rastrillo Nuevo Futuro, cartelista del la Hermandad del Cachorro... Se podría decir que eres representante de tu ciudad. ¿Qué es para ti que cuenten contigo?

Un halago. Eso quiere decir que lo que hago gusta. Sobre todo hay cosas como carteles o anuarios que pasan a la historia y es muy bonito participar de esa manera en ese tipo de cosas. No es un retrato que lo va a tener una persona, sino que siempre cuando tires de internet y busques “carteles de la Navidad” ahí estaré yo, y es un orgullo.

CARTEL DE LA NAVIDAD 2018 DE SEVILLA

Cartel de Navidad 2018 en Sevilla. Foto: Javier Jiménez Sánchez-Dalp

En este momento de crisis en el que vivimos confinados, una de tus obras –nada más y nada menos que un retrato del Señor de Sevilla, El Gran Poder– ha sido portada del periódico ABC de Sevilla. ¿Qué sientes cuando ves que una de tus obras se multiplica en papel y llega a manos de todos?

"Fue la leche”(contestó orgulloso). La repercusión que ha tenido la portada del ABC, ha sido mucho mayor que la repercusión de cualquiera de los carteles que he hecho. Además, que sea ese retrato del Gran Poder que tiene esa historia detrás por mi hermano Manolo —que es un poco el origen de ese cuadro— y que sea portada un Jueves Santo en el que no hay cofradías y la gente se quiere agarrar a cualquier cosa; que vean esa imagen y se emocionen, para mí ha sido de los momentos de mayor satisfacción.

PORTADA DEL ABC, EL RETRATO DEL GRAN PODER, JAVIER SÁNCHEZ DALP

Portada del Abc de Sevilla, Semana Santa, 2020. Retrato del Gran Poder. Foto: Javier Jiménez Sánchez-Dalp

El Javier arquitecto...

Dudaba entre estudiar Arquitectura o Bellas Artes. Cree que decidió ser arquitecto porque, a parte de ser una profesión que engloba muy bien el resto de artes, porque por aquel entonces no estaba tan unido a la pintura como lo está actualmente. Ha construido la Azotea Azul en el Hospital Virgen del Rocío y ha puesto en marcha la construcción de la extensión del Hospital San Juan de Dios de Sevilla.

Junto con el resto de tus compañeros habéis creado la Azotea Azul en el Hospital Virgen del Rocío para los pacientes más pequeños. ¿Qué sientes al poder “regalar” algo de libertad a esos niños?

La sensación es muy bonita. Hemos ideado un espacio que no existía para unos niños que lo necesitan. No sólo cura la medicina, también el bienestar. Para un niño poder salir no sólo a los pasillos sino también al aire libre, en un ambiente muy adaptado para ellos, mágico, con unos materiales tan agradables y cómodos, les da un aliciente para continuar allí.

Las curiosidades de Javier

Al igual que para algunas mujeres un must en su bolso puede ir desde un paquete de Kleenex a una barra de labios, para Javier su imprescindible no va más allá de un simple portaminas. Como todo gran artista, se expresa mejor dibujando que hablando. Me lo imagino pintando croquis allá donde va.

Como todo el mundo, la cartera o las llaves siempre van en nuestros bolsillos, pero tú, además, siempre llevas un “boli” encima. ¿Para ti el bolígrafo es también un complemento imprescindible?

Siempre llevo un portaminas, más que un boli. El boli lo llevo desde que pinto con boli. Si te dijera toda mi vida, lo que he llevado siempre ha sido un portaminas por mi condición de arquitecto y dibujante. Siempre en cualquier sitio me puede surgir la posibilidad de pintar o dibujar y además, me expreso mejor dibujando que hablando.

¿Algún secreto de por qué el boli BIC y no otro a la hora de pintar?

Bueno, porque es el más común, el que más se vende y el que es más fácil tener a mano. Aparte, después lo he comparado con otro tipo de bolígrafo y es el que mejor resultado me da en los dibujos. Es el que tiene la tinta más densa y mayor duración. La gente piensa que yo dibujo con bolígrafo Parker o con alguna marca de la “leche” y qué va (entre risas), dibujo con el bolígrafo más corriente del mundo.

Como dijo Picasso, en tu caso, la inspiración, ¿te tiene que pillar trabajando o surge en cualquier momento?

Sí, claro. Por supuesto. Eso lo noto yo sobre todo en la música. Si yo no me pongo no me sale nada. Para mí componer es ir en la moto inventándome una canción, un tono o una melodía. Las mejores cosas salen cuando uno está encima de ellas; y de un montón de versiones de un asunto, de repente te viene una idea mágica que lo resuelve todo y que es la mejor.

¿Hay algo que siempre te inspire?

El estado de ánimo, supongo.No hay nada especial. Por ejemplo, si hablamos de música, muchas de las canciones se me han ocurrido por circunstancias especiales; como la de Sevilla (estudiando, la ventana) o la de la crisis, que la compuse en la época de la crisis. En la pintura me pasa lo mismo. Por ejemplo, cuando hice la exposición de Murillo, empecé a pensar en ideas y formas de abordar el cuadro hasta que me inspiré.

¿Alguna vez te ha servido de ayuda alguien de tu entorno como protagonista de alguna obra o como inspiración para algún personaje?

La gente de mi alrededor es mi inspiración, está claro. En la pintura hay veces que me inspiran mis hijas porque son las que más he dibujado. Pero no hay nada que siempre me inspire a hacer algo, depende de la situación, lo que tengo a mi alrededor... La gente que quiero son los que me hacen sacar lo mejor de mí y mis mejores obras son esas.

¿Tienes algún “secreto de artista” que no puedas revelar o alguna manía a la hora de pintar?

Mmm, no. No soy muy maniático. Estoy mucho tiempo dibujando. El 70% del tiempo que paso en casa estoy dibujando, pero no tengo ninguna manía especial. Es tan fácil ponerse a dibujar con bolígrafo que lo mismo lo hago en el cuarto, como en el ave, en mi estudio o sentado esperando un avión.

Algún pintor o pintores favoritos?

Mi pintor favorito es Velázquez y luego Murillo, por ser los dos de Sevilla. También me gusta mucho Miguel Ángel como artista completo del Renacimiento y que va muy bien con mi forma de ser. Era arquitecto, escultor, pintor... era capaz de abordar el arte de todas las formas posibles. Seguro que si hubiese podido habría hecho hasta una canción (entre risas).

¿Tu exposición favorita?

La de Murillo en el Ayuntamiento de Sevilla y la de la Macarena en el Mercantil. Esas dos son las más bonitas.

RETRATO DE LA MACARENA A BOLI, JAVIER SÁNCHEZ-DALP

Retrato de La Macarena a bolígrafo. Foto: Javier Jiménez Sánchez-Dalp

¿Alguien a quien admiras?

Pues no sé, admiro a mucha gente. Si es como persona, admiré toda mi vida a mi hermano Manolo, siempre me ha parecido una persona maravillosa; a mi padre, a mi madre... Si hablara de pintores o de artistas, Jaime Valero.

¿Algún sueño por cumplir?

Yo siempre he dicho que me gustaría hacer una obra muy importante (un cuadro muy importante, una casa muy importante, una pintura muy importante) en todas las facetas artísticas que tengo y dejar algo para el futuro. En la arquitectura creo que ya lo he hecho, que es el Hospital San Juan de Dios de aquí de Sevilla. En la música lo tengo cumplido con Sevillanía, aunque me gustaría hacer muchas más. En pintura me encantaría hacer el cartel de la Feria, de la Semana Santa de Sevilla o de los Toros de Sevilla. Alguna que otra vez he estado como candidato para elección. Y en la escultura, me gustaría hacer un azulejo como el que hice de Magallanes, pero que estuviera en una calle de Sevilla. Y por supuesto, a nivel personal, vivir muchos años (entre risas).
 

Termino esta entrevista con una cita de Aristóteles: “El objetivo del arte es representar no la apariencia externa de las cosas, sino su significado interior”.

 

Comentarios