viernes. 24.05.2024

Lisanda tiene 19 años y es estudiante de Creación y Producción Musical en la Universidad Loyola de Sevilla. Este 29 de febrero, en línea con la singularidad de la fecha, salió a la luz su primer single llamado Febrero. Dos semanas más tarde, y creando una expectación irrevocable para el lanzamiento de su EP, sacó su segundo single Demasiado Tarde. Ambos ya se encuentran disponibles en todas las plataformas digitales.

“Llevo mucho tiempo trabajando en este proyecto y estoy muy entusiasmada porque por fin la gente pueda disfrutar de esos dos primeros adelantos del EP. Después de tanto esfuerzo y dudas en mí misma estoy muy orgullosa de haberme demostrado que soy capaz”, nos explica.

La artista lleva toda la vida acompañada de su guitarra y envuelta en un ambiente musical en su familia. No obstante, es la primera que da el paso para profesionalizar su vocación. El grado de música lo ha decidido complementar con la carrera de Comunicación, que asegura, le sirve para ser una artista completa y poder participar en todas las fases del proceso creativo del EP, tanto en la musical como en la promocional y estética.

Para Lisanda, las letras son una de las partes más importantes de las canciones. “Me ha sorprendido gratamente que la gente se interese por lo que escribo y que me pregunte específicamente de dónde saco la inspiración para mis historias”. Febrero es claramente un canto a un amor secreto que, a pesar de ser mutuo, nunca llegará a ser real. Los versos contradictorios refuerzan la idea del “ahora sí, ahora no” que caracteriza a la trama. Por otro lado, Demasiado tarde nos habla de un punto de inflexión en la relación. Nos confiesa que “representa esa sensación de cuando sabes que algo ha llegado a su fin y aun así no eres capaz de pasar página”

La artista cuenta ya con más de 1300 oyentes mensuales en Spotify a menos de un mes de lanzar las dos canciones. “El recibimiento ha sido muy acogedor y reconfortante por parte de los oyentes que no han parado de compartir las canciones en redes sociales. Me siento muy agradecida”, nos cuenta con ilusión.

La parte visual del proyecto ha sido respaldada por sus compañeros del Grado de Comunicación. “Ha sido una experiencia divertida y es reconfortante sentir el apoyo de tus amigos en algo así de importante para mí”. Lisanda ha querido mostrarse con una estética clara que sirva para diferenciarse desde un primer momento como artista. Predominan en sus composiciones los tonos amarillos y anaranjados que aportan un visión nostálgica y tranquila al espectador. "Quiero que la estética de las portadas y de los vídeos de promoción reflejen visualmente los mensajes que transmiten cada tema”, nos comenta. El uso de simbolismos es claro, y el detenimiento en los detalles y la sensibilidad de las imágenes caracterizan su personalidad visual.

Estos primeros lanzamientos nos introducen un proyecto de seis canciones que planea sacar en el mes de abril. Cada una representa la parte de una historia que se repite en bucle. La trama está protagonizada por una relación que nunca va a suceder. No obstante, la gama temática es muy amplia y no se queda en la superficie de esa realidad. Nos habla de cuestiones tan diversas y profundas como el miedo a amar, querer lanzarte a la vida o la inseguridad que provoca no sentirte suficiente para alguien. Aunque para comprender el concepto en su totalidad tendremos que esperar a su lanzamiento definitivo.

El desarrollo de este proyecto no hubiera sido posible sin el trabajo de su productor Gabriel Montero. “Embarcarme en este proyecto ha supuesto una experiencia increíblemente enriquecedora. Siento que me ha hecho crecer tanto personalmente como profesionalmente”. No obstante, un proyecto como un EP, aparentemente más sencillo que un álbum, puede llegar a convertirse en un proceso extremadamente complejo. “El mayor reto ha sido lidiar con nuestros respectivos estándares de autoexigencia”, nos confiesa el productor.

La artista se ha convertido en un orgullo para la Universidad Loyola, además de ser un referente para aquellos que quieren hacerse un hueco en una industria tan compleja como la musical. “Esto es solo el principio, espero que la gente siga disfrutando de mis canciones y que mis letras los ayuden a sentirse identificados y escuchados. Creo que es lo más bonito de esta vocación”, concluye.