domingo. 14.06.2026

El Real Betis Balompié inauguró el pasado 15 de marzo una sala sensorial en el estadio de La Cartuja, una medida que ya se había puesto en marcha en el Benito Villamarín y que permite que las personas con trastorno del espectro autista o discapacidad cognitiva puedan vivir el fútbol en un entorno adaptado a sus necesidades.
Se trata de un espacio diseñado para reducir la sobrecarga sensorial propia de un estadio. La sala cuenta con iluminación suave, zonas diferenciadas y un espacio desde el que seguir el partido a través de una cristalera. Además, hay una zona de descanso para momentos de saturación. Su objetivo es ofrecer un entorno controlado y seguro en el que regular los estímulos. 

Esta iniciativa surge como respuesta a una realidad cada vez más visible. Las personas con TEA presentan lo que los expertos denominan un perfil sensorial idiosincrásico, lo que implica que perciben los estímulos de forma más intensa o diferente. El ruido, las luces o las aglomeraciones pueden generarles una gran tensión. “Es como si sintieran un pellizco constante”, explica Daniel Plaza, psicólogo sanitario y director técnico de la Asociación TEA Sevilla.
Cuando los estímulos son imprevisibles, como ocurre en un estadio, la situación puede desbordarles. La sobrecarga sensorial puede derivar en angustia, bloqueo o respuestas emocionales intensas. Por ello, desde las asociaciones se trabaja en estrategias de anticipación y regulación que les permitan prepararse y contar con herramientas para gestionar ese entorno.
En este contexto nace la sala sensorial del Betis. La iniciativa parte de Pilar Castillo, responsable de proyectos sociales y discapacidad del equipo verdiblanco, que detectó esta necesidad a partir del contacto con familias. La solución fue adaptar uno de los palcos del estadio Benito Villamarín.

Antonio en la sala sensorial en el Benito Villamarín en febrero de 2024. Imagen cedida por el RBB
Antonio en la sala sensorial en el Benito Villamarín en febrero de 2024. Imagen cedida por la familia

Tras su buena acogida, la medida se ha trasladado a La Cartuja. Al estar ubicada aquí, la sala se comparte con la Real Federación Española de Fútbol, lo que ha permitido que también se utilice en eventos como la final de la Copa del Rey y ha abierto la puerta a que este tipo de espacios se extiendan a otros usos. En este sentido, Irene Rincón, técnica de proyectos sociales de la Fundación Real Betis, destaca que sería positivo que también se aplicara en conciertos u otros eventos multitudinarios que se celebran en el estadio.
La experiencia de quienes la han utilizado refleja el impacto real de este tipo de iniciativas. Antonio, padre de un menor con TEA, acudió con su hijo a la sala del Benito Villamarín en febrero de 2024 invitados por la Asociación TEA Sevilla. Ambos eran aficionados y habían asistido anteriormente a partidos en grada. El cambio fue total; “La sensación era de tranquilidad”, explica el padre, quien destaca que la experiencia fue muy distinta a la de la grada porque el ambiente era mucho más controlado y cómodo. Su hijo también lo notó: “escuchaba mucho menos ruido”, comenta. De hecho, ambos aseguran que volverían a vivir la experiencia.

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Zona de descanso en la sala sensorial del Benito Villamarín. Imagen cedida por la familia de Antonio

Más allá del caso del Betis, este tipo de medidas responden a una necesidad más amplia. Muchas personas con TEA evitan acudir a espacios públicos porque les generan un sufrimiento difícil de gestionar. Como señala Daniel Plaza, se trata de un “quiero pero no puedo”, una situación en la que el deseo de participar choca con las limitaciones del entorno.

Por todo lo anterior, en los últimos años se han impulsado otras iniciativas en la misma línea. En Sevilla, desde 2018 se implementan días sin música en la Feria, y en Semana Santa la Asociación TEA Sevilla lleva años firmando convenios con hermandades como el Cerro del Águila y el Divino Perdón del Parque Alcosa para establecer tramos sin música durante la procesión. El objetivo es el mismo: reducir la sobreestimulación y permitir que estas personas participen sin sufrir.
En este sentido, desde las asociaciones insisten en que la clave está en adaptar los entornos y no en exigir que las personas se adapten a ellos, avanzando poco a poco hacia espacios más inclusivos en los que todos puedan estar.
El Betis ha sido pionero en España en este tipo de medidas, aunque en otros países, como el Reino Unido, clubes como el Liverpool o el Everton cuentan con espacios similares y más avanzados.

El Betis crea una sala sensorial en La Cartuja para que las personas con TEA disfruten...