Un grupo de vecinos ha transformado un terreno sin uso en un campo de golf improvisado cerca del cuartel de la Guardia Civil en Dos Hermanas, donde se reúnen cada mañana para practicar deporte y compartir tiempo juntos. Esta iniciativa, que surgió de manera espontánea, ha convertido un espacio abandonado en un punto de encuentro habitual.
La idea surgió hace unos tres años, cuando estos aficionados al golf decidieron trasladarse desde otros lugares donde jugaban anteriormente, como la Ciudad Deportiva Del Real Betis o la zona de la Carretera de la Isla. “Nunca encontrábamos un sitio suficientemente amplio donde no molestáramos ni nos molestaran”, explica Paulino García, uno de los promotores de esta idea.
Después de descubrir la explanada, el grupo comenzó a arreglarla con sus propios medios. “Tuvimos que comprar un cortacésped de segunda mano y empezar desde cero” recuerda Marcos Castrillo, otro de los jubilados. Según cuentan, el terreno estaba cubierto de maleza y tuvieron que realizar varias jornadas de trabajo para adaptarlo para el juego.
O hago esto o me quedo en casa encerrado (Paulino García, jubilado)
Actualmente, entre siete y ocho personas acuden con frecuencia al lugar. La mayoría son jubilados que han encontrado una rutina diaria en este deporte y un espacio para la socialización. “O hago esto o me quedo en casa encerrado”, afirma García.
Además del deporte, el espacio se ha consolidado como un lugar de convivencia. “Yo me levanto con la idea de venirme aquí. Esto no está pagado con nada”, explica Marcos Castrillo. “Sabemos que por las mañanas estamos aquí, es nuestra zona de encuentro”, añade.
Me levanto con la idea de venirme aquí (Marcos Castrillo, jubilado)
Los participantes han adaptado el terreno a sus posibilidades. Aunque no cuentan con hoyos reglamentarios, han establecido recorridos, distancias y zonas de juego. “Tenemos nueve banderas y vamos midiendo las distancias para jugar como podemos”, señala Manuel Machado. Con el tiempo, incluso han planteado mejoras como la creación de zonas específicas para practicar el golpe final o implementar hoyos reglamentarios.
El proyecto se mantiene gracias a que todo el grupo se implica; asumen tanto el trabajo como los gastos. “Hemos tenido que comprar otro cortacésped entre todos”, explican. Aun así, reconocen que les gustaría contar con algún tipo de apoyo institucional. “Con un poco de ayuda, como arena o riego, esto podría estar mucho mejor”. Aunque no han realizado solicitudes formales al Ayuntamiento de Dos Hermanas, algunos piensan que sería interesante este tipo de iniciativas dentro de la planificación urbana. “Esto sería estupendo para la gente mayor”, mencionan.
La psicóloga Toñi Muñoz Béjar destaca la importancia de este tipo de lugares para el bienestar social. “El ser humano es profundamente social y necesita interactuar con otras personas para construir su identidad y regular sus emociones”. Por tanto, al contar con espacios de encuentro se favorece la creación de vínculos y se reduce la sensación de aislamiento.
La experta señala, además, que estas iniciativas suelen surgir cuando existe una necesidad no cubierta. “Cuando un barrio carece de lugares donde reunirse, las propias personas buscan soluciones creativas y transforman espacios abandonados en lugares de convivencia” explica.
la participación en actividades compartidas genera sensación de pertenencia, fortalece los lazos sociales y mejora el bienestar emocional ( Toñi Muñoz, psicóloga)
Añade que en contextos urbanos la ausencia de espacios comunes puede reducir la interacción entre vecinos y favorecer el aislamiento, especialmente en personas mayores. Sin embargo, la participación en actividades compartidas “genera sensación de pertenencia, fortalece los lazos sociales y mejora el bienestar emocional”.
Mientras tanto, este grupo de aficionados al golf continúa reuniéndose cada mañana en la explanada, manteniendo un espacio que ha pasado de estar en desuso a formar parte de su rutina y abiertos a quien se quiera sumar.
