viernes. 24.05.2024
Crisis en Nicaragua

Emma Camarero: "El pueblo nicaragüense está exhausto"

Emma Camarero, profesora de la universidad, analiza la crisis nicaragüense, sobre la que dimos la semana pasada las claves. Ella mantiene una estrecha relación con la zona y conoce de primera mano los hechos que han tenido lugar desde que estallara la crisis el pasado junio.

Nicaragua 2011
Emma Camarero al norte de Nicaragua / Fuente: Emma Camarero

Empieza explicándonos que su relación con Nicaragua se remonta al año 2011 y desde entonces, ha trabajado en diferentes proyectos de formación en la zona. Ha viajado unas cinco o seis veces al país entre cursos y rodajes de documentales. La última vez, ya no se podía viajar al país y como solución, junto a la Cooperación española y el Centro Cultural de España en Nicaragua, decidieron impartir esos cursos de formación a estudiantes de periodismo, de forma online.

Nos cuenta cómo el país se encuentra afectado de forma homogénea. Emma Camarero conoce tanto a personas en las instituciones y, por tanto, más afines al mandato de Daniel Ortega (Frente Sandinista), como a otras que están sufriendo la represión del régimen en el gobierno. Destaca a su amiga Marta Mejías (directora de proyectos y actividades del Centro Cultural de España en Nicaragua) y el asombro que le produjo el nivel de alerta con el que ella relataba los sucesos. La conoce bien, comparten una profunda amistad y sabe lo “lanzada” y “poco miedosa” que es; por eso, que su amiga haya decidido mandar a sus dos hijos a España a raíz de lo sucedido y le plantee una situación tan dramática, le hace entender la gravedad de los acontecimientos que se están viviendo allí.

"Nicaragua antes de la represión era un oasis en medio de América Latina"

Nos habla de Nicaragua antes de la represión como “un oasis en medio de América Latina”, como un país tranquilo. Que, sin embargo, tenía maneras dictatoriales en su forma de actuar y que Emma Camarero como un “polvorín”. Nos explica cómo, al tratarse Nicaragua de un país que nació precisamente de una revolución, el pueblo tiene mucha conciencia de levantarse contra el opresor y donde fue él, el protagonista y creador de la democracia. Conversamos sobre cómo esos ideales por los que el pueblo nicaragüense se sublevó han acabado siendo los que ahora reprimen. Ella nos pone ejemplos de figuras concretas que ha tenido ocasión de conocer, como la poetisa Gioconda Belli, que volvió de Miami a Nicaragua al estallar la revolución para participar en ella, el cantante Carlos Mejía Godoy (del grupo de Los de Palacagüina) que va a Nicaragua desde España, donde vivían y ejerce de Guardia de Frontera durante la movilización. A nivel personal, define como frustrante la situación para los nicaragüenses.

Aunque también señala que era algo que se veía venir. La profesora menciona problemas de vinculación del régimen con el narcotráfico; abusos sexuales por parte del actual presidente a la hija de su pareja que se acallan elevando a La Challo (nombre, mujer de Daniel Ortega) al cargo de vicepresidenta, y una pobreza endémica inmensa a pesar de ser receptor de grandes cantidades de ayuda de Cooperación (en la que destaca la figura de la Cooperación Española).

"Los ánimos ya estaban caldeados (...) el problema con las pensiones solo fue el detonante"

En una situación, con los “ánimos caldeados”, como ella explica, el detonante fue un problema con las pensiones y destaca cómo son la juventud, los indígenas, los obispos y sacerdotes y personas mayores, los principales protagonistas de esta sublevación. A modo de dato simbólico, señala cómo la actual revolución se plantea en la ciudad indígena de Masaya, misma ciudad donde se iniciara en el año 1979 la revolución sandinista.

A día de hoy, finales de octubre de 2018, no hay barricadas, el régimen sacó a la policía a las calles (una policía que describe como totalmente fiel al régimen) y ahora, los lugares que habían sido ocupados por la gente que se había movilizado, como son las famosas rotondas de la ciudad de Managua; están ahora ocupados por personas del Frente Sandinista. Habla de gran número de muertos en manifestaciones, de desaparecidos y de detenidos. También nos cita la iniciativa de los Picos Rojos en un momento de la conversación.

Detalla que no hay ningún tipo de intereses de poder detrás de las movilizaciones, como a veces suele suceder. Es simplemente un pueblo exhausto ante las circunstancias.

Termina con la idea de Nicaragua como un “país fallido” y denunciando la falta de pronunciamiento por parte de la comunidad internacional: “Nicaragua importa muy poco”, dice. Pero a la vez destaca la relación de España con el país, la gran cantidad de españoles que allí viven y todo el dinero que nuestro país destina a ayuda humanitaria en la zona.