jueves 28/1/21
ENTREVISTA

Kawati: la marca de zapatillas personalizadas que nace durante la cuarentena

La personalización de prendas y complementos es tendencia, como ya hemos visto en Millacero, en la entrevista a la artesana de bolsos Carmen Herrero , e incluso en decoración, como hace otra de nuestras artesanas con las que hemos hablado, Sonia Jiménez, creadora de Falesia

En esta ocasión, hablaremos de esta moda, pero llevada a nuestros pies. Para ello hemos entrevistado a Rocío González, propietaria de la marca Kawati_zapatillas en Instagram, dedicada a la personalización de alpargatas, zapatillas y bolsas de tela.

Rocío tiene 21 años y está en el último curso de Publicidad y Relaciones Públicas. Aunque al principio era más familiar, esta joven emprendedora es la responsable de los diseños, las compras, lleva las finanzas, se encarga del empaquetado y de las entregas. Además, gestiona su imagen en las redes, publicando fotos y conversando con su audiencia. Reconoce que llevar todo esto adelante sola, “es un poco de jaleo. Como soy de publicidad, me gustaría hacer muchas más cosas en redes ya que es súper importante y tengo muchas ideas, pero por falta de tiempo y estar sola no puedo. Si tuviera una persona al lado grabándome podría tener mucho más contenido en redes”. Nos cuenta, además, que a veces se le hace un poco complicado, pero los Reyes le han traído un trípode para que pueda compaginarlo todo.  También confiesa que “la parte de finanzas es la que peor se le da: “me gusta mucho la atención al cliente y diseñar las zapatillas o alpargatas”.

La marca en Instagram tiene sus orígenes en la participación de Rocío en “un amigo invisible”, en el que se le ocurrió hacerle a una amiga unas zapatillas personalizadas, ya que tenía en casa una pintura textil, que confiesa compró sin querer porque el color le gustaba y cuando se dio cuenta de que era textil pensó que algún día pintaría algo.  “Siempre me ha gustado mucho pintar y hacer regalos muy personalizados”. Después de regalárselas a su amiga, todo el mundo empezó a preguntarle por ellas y a recibir peticiones, pero la cosa quedó ahí.

Llegó la cuarentena y decidió, como estaba aburrida en casa, que se iba a pintar unas zapatillas para ella. Compró una pintura textil, unas bolsas de telas y algunas cosas más, y fue todo un éxito.

Después de esto, pensó probar suerte de cara al público con la ayuda de su familia que, viéndola pintar durante la cuarentena, le animaron a venderlas: “mi familia tenía una empresa de servicios para el turismo, pero con todo el tema del COVID y la cuarentena, pues hubo que replanteárselo todo y, como teníamos un local en el centro de Sevilla tipo flamenco, se plantearon vender algo que no desencajara mucho con el estilo, pero que se pudiera vender al público sevillano”. En ese momento fue cuando se les ocurrió vender alpargatas, puesto que es algo que en Sevilla se utiliza mucho como calzado en verano y, dentro de lo que cabe, encaja también con la moda flamenca.

La idea era que ella fuera a ese local, se pusiera en el escaparate para que la vieran pintando y ella hiciera diseños en vivo. Pero, cuando hicieron las cuentas de lo que suponía los gastos del local, sin ningún visitante turista, que era lo que de verdad les salía rentable porque era su actividad principal, no les compensaba solo con las alpargatas.

Finalmente, con muchísima pena tuvieron que cerrar ese negocio, pero como ya habían empezado con la personalización de las alpargatas, decidieron seguir adelante desde casa. Fue en ese momento cuando Rocío se quedó con todo el proyecto en sus manos, aunque su familia estaba implicada buscando proveedores, calculando tiempos, precios… mientras ella se encargaba de los diseños.

Por otro lado, había que elegir un nombre atractivo; una decisión dura porque el naming tiene mucha importancia: “Entonces tuve que pensar muchísimo, buscar muchas ideas. Además, mi familia proponía nombres tirando a algo que se iba a vender en una tienda de flamenco, es decir, algo un poco sevillanito típico en español, así graciosillo. Pero nada me terminaba de gustar. Después de mucho pensar se me ocurrió, no sé por qué, “Kawati”, quizás porque mi familia tiene mucha relación con un voluntariado en Mangola que es un valle de Sudáfrica y allí hablan suajili”. Por ello empezó a buscar palabras, y como pensaban que lo que necesitaban era suerte para que el negocio fuera un éxito, buscó la palabra suerte en suajili y encontró bahati, que, aunque se escriba así, se pronuncia con k; una letra muy distintiva para la creación de una marca ya que es recordable y moderna.

 

Proceso de creación de las zapatillas o alpargatas

El proceso de creación de una zapatilla o alpargata ha variado un poco, ya que con las alpargatas eran pruebas de lo que se podría hacer y con las zapatillas ya está todo más enfocado a lo que quiere hacer.

Con las alpargatas, en un primer momento, como estábamos en cuarentena y la marca tenía que seguir adelante, hicieron una compra grande y variada tanto en tallas como en colores, lo que supuso una pequeña inversión, y a su vez compraron pinturas textiles, retales de telas para coserlos en las alpargatas… Rocío hizo los diseños sobre la marcha en papel, es decir; a cada alpargata le ponía una tarjeta con una idea de diseño o con las telas con las que se iba a coser, y las iba apilando para luego comenzar a crearlas. Cuando las tuvo todas hechas hizo una serie de fotografías y abrió la cuenta de Instagram donde publicó todos estos diseños. Conforme fue pasando el tiempo crearon más propuestas que se le iban ocurriendo a Rocío. La joven nos explica que los clientes respondieron bien.

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Modelo de alpargatas

No obstante, es un negocio difícil porque debe coincidir el gusto del cliente con esas propuestas de Kawati y la talla del calzado. Como todo esto supone para la diseñadora una gran inversión, cuando comenzó a hacer las zapatillas decidió enfocarlo de otra manera, ya que el coste de las zapatillas  es muchísimo mayor que el de las alpargatas. Entonces decidió hablar con unas amigas que sabía que estaban muy interesadas en tener unas zapatillas personalizadas. Previamente, Rocío había realizado un número considerable de bocetos de manera digital en el IPad, montado un catálogo, además de crear unas para ella para probar cómo quedaba el diseño y así mostrárselas a sus amigas. A continuación, les enseñó el catálogo y les ofreció, si le hacían un encargo, dejárselas por debajo del precio de coste de la zapatilla. Cinco o seis amigas se apuntaron.  Después de esto hizo una sesión de fotos, sacó la nueva temporada en Instagram y a partir de ahí le empezaron a hacer pedidos.

Su modo de trabajar ahora es que cuando un cliente le escribe, ella lo atiende personalmente, le cuenta cómo funciona todo; los precios, las opciones y le manda el catálogo.  A continuación, el cliente elige las zapatillas y hace las variantes que quiera, todo personalizado. . A partir de aquí, Rocío busca las zapatillas, que pueden ser Converse, Victoria o marca blanca, las compra, y esas zapatillas las pinta y se las manda al cliente.

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Modelos de zapatillas

Las redes sociales

“Las redes sociales no son importantes en la mayoría de las marcas, pero para mí son fundamentales, porque yo no tengo ninguna otra plataforma a día de hoy”. A pesar de ello, confiesa que tiene muchos proyectos, como, por ejemplo, crear la web, aunque solo sea a modo de catálogo, estar presente en más redes sociales.  Pero, ahora mismo, están presentes en Instagram, por lo que está red social es donde los clientes encuentran la marca; donde la conocen, contactan con ella, ven los diseños, y muchas veces incluso se hacen los pedidos desde ahí. “Cuando lo hacen por ahí es porque el cliente ya tiene claro el modelo que quiere, por lo que no le hace falta mirar el catálogo. Desde ahí concretamos el modo de pago y yo les mando el comprobante”.

Rocío cree que Instagram ha sido clave en su éxito: “consigue que me conozca mucha gente que no habría tenido manera de llegar a mi marca sino fuera por la plataforma”.

 

 

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