jueves. 04.06.2026

A veces, las ilusiones caben en un pequeño y escondido local en la calle Grupo Óscar Carvallo (Sevilla). Allí se encuentra rodeada de telas procedentes de su país de origen, Burkina Faso, nuestra querida Clotilde, atendiendo con una sonrisa a sus vecinos. No siempre fue así. Hace 15 años que llegó a España y a través de una amiga, conoció la asociación. "Llegué con miedo y sin saber qué hacer. Hoy tengo mi negocio de costura”, dice mientras utiliza la máquina de coser. 

Parte de esa transformación lleva el nombre de la Asociación Claver, una organización sin ánimo de lucro que lleva desde el año 2000 acompañando a personas migrantes en su proceso de integración social. Es una asociación promovida por el Centro Arrupe y la Comunidad de Vida Cristiana (CVX). Tal y como nos explica Fernando Agüero, técnico del centro, su misión principal es ayudar a través de asesorías legales, talleres de formación laboral y espacios de encuentro comunitario a mujeres migrantes. De esta forma, se han convertido en un punto de referencia para muchas mujeres que, como Clotilde, llegaron solas, con una maleta cargada de incertidumbre y la esperanza de una vida mejor.

“Muchas mujeres vienen sin red de apoyo. Nuestra función además de acompañar es de empoderarlas”, explica Chema Gastel, técnico del centro de la asociación. El enfoque es claro: proyectos que empoderan para transformar la vida de estas personas. Y los resultados están a la vista. Según un estudio de la Universidad de Zaragoza, estas entidades juegan un papel fundamental en la integración de personas migrantes.

Además, la labor de la organización no solo es esencial por los programas de formación y acompañamiento que ofrece, sino también por la red de voluntarios que se dedica a la causa. Hablamos con Mati, una exprofesora que ofrece clases de español para ayudar a eliminar una de las grandes barreras que sufren las personas migrantes: el idioma. Así como Lucía, es voluntaria en un colegio de los barrios con menor renta per cápita de España: Los Pajaritos. Su función es de acompañamiento y apoyo en la trayectoria educativa de los niños de la zona.

Gracias a las personas que participan en la asociación, se pone de manifiesto que el cambio social, empieza con el compromiso diario. Más allá del apoyo legal o la formación laboral se ofrece el espacio para ser reconocidas y escuchadas, así como nos dijo Clotilde, quien gracias a Claver, se sintió por primera vez, realmente escuchada; “sin ese apoyo, asegura, no estaría donde estoy hoy". 

 

La asociación Claver transforma las vidas de mujeres migrantes desde Sevilla