En un mundo que mide el éxito por la cuenta corriente, este matrimonio sevillano decidió que su mayor inversión sería el tiempo. Maribel Cantero y Javi Romero son familia de acogida de urgencia y temporal. En su casa, el amor se regala cuando algún niño necesita el calor de un vínculo en sus primeros años de vida. Para nuestra entrevistada: "Tener dinero en el banco por tenerlo, es una estupidez". No lo dice desde la arrogancia, sino desde la convicción de quien ha entendido que la verdadera riqueza duerme en una cuna en su dormitorio, a la espera de que sus papás adoptivos puedan llevarlos a su casa definitiva.
Maribel y Javi, padres biológicos de una chica de 19 años, tuvieron su primer contacto con la idea de ser familia de acogida cuando ella era pequeña. “En aquel momento dije, yo no podría ser familia de acogida”. Tener a un niño unos meses y después tener que entregarlo a sus padres adoptivos parecía imposible para ellos, pero no lo fue. Unos años después, la oportunidad volvió a presentarse en su vida y esta vez, la tomaron. “Yo era traductora, y trabajaba mucho, al igual que Javi. Entonces empecé a plantearme, si con el sueldo de Javi vivíamos bien, ¿por qué no dedicar mi vida a otra cosa que me llenase más?”. Y así fue como comenzó esta historia de generosidad y valentía.
Este matrimonio sevillano es familia de acogida de urgencia y temporal. Su misión es ser el "puente" entre un hospital o una situación de desamparo y una vida nueva en una familia adoptiva. En sus brazos han acogido ya a cuatro bebés. Cuatro historias que llegaron con "una mochila" cargada de realidades complicadas con apenas días de vida: prematuridad, posible síndrome de abstinencia…
La primera vez nunca se olvida. Esta madre de acogida cuenta que Carmen, el primer bebé que llegó a su casa, lo hizo en un momento complicado: "Mi hija y yo estábamos en Tenerife en aquel momento. Era verano, Javi me llama y me dice que tiene dos noticias: una buena y una mala. La buena, había un bebé de quince días esperándonos. La mala, que Javi tenía COVID-19" recuerda Maribel. Aquel primer encuentro, caótico por la organización y la espera hasta que su padre de acogida dio negativo, fue el inicio de un gran cambio en su vida.
No es tu hijo, pero lo quieres como si lo fuera
El acogimiento de urgencia no siempre es un camino de rosas. Muchos de estos niños nacen en entornos de exclusión. Maribel relata con orgullo la historia de su segunda bebé: "Nació con veintiocho semanas y un kilito doscientos. Era muy pequeñita”. La responsabilidad pesa más cuando el hijo no es "tuyo" legalmente. "Las primeras noches no dormimos; no conoces al bebé, cada ruidito te asusta. Sientes la presión de que eres responsable de alguien que no es tu hijo, pero lo quieres como si lo fuera".
Esta pareja, en un principio, se apuntó al sistema de familias de acogida de urgencia, el cual establece que puedes recibir a un niño o niña cuya edad va desde el nacimiento hasta los seis años. El máximo legal, teóricamente, para que a los pequeños les encuentren familia adoptiva es de seis meses. “Aunque esto no siempre es así”, apunta Maribel Cantero. “Hemos llegado a tener niños más de un año”. Javi matiza que, por ley, “los menores de 6 años no deberían estar en centros de acogida, pero los centros están llenos de estos niños porque no hay bastantes familias de acogida”.
A pesar de la entrega de estas familias, la administración no siempre baila al mismo ritmo. Maribel describe la lentitud de las instituciones en Sevilla frente a la agilidad de otras provincias como Huelva. "Los plazos legales dicen que resuelven la familia adoptiva como mucho en 6 meses, pero a veces estos niños han estado hasta 15 meses con nosotros porque la administración va muy lenta", explica. Relata situaciones complicadas, como viajar con un bebé que ni siquiera está inscrito en el registro civil por pura dejadez de la administración. Por suerte, también han encontrado trabajadores públicos muy implicados en la provincia de Huelva, muy atentos a estos menores que tanto cuidado necesitan.
Con esta pareja también hablamos sobre el imaginario colectivo que hay en la sociedad española: no hay suficientes niños para adoptar, por eso el proceso es tan largo. Ellos nos desmienten esto. “Hay muchísimos niños esperando a ser adoptados. El problema es que la mayoría de parejas quiere un bebé sano entre los cero y tres meses. Ahí se complica la cosa”. Normalmente, los bebés de esta edad que son dados en adopción vienen por problemas de droga con los progenitores biológicos. Normalmente, la madre ha consumido sustancias peligrosas en el embarazo; al ser así, ese bebé ya no entra en la categoría de “sano”, porque las consecuencias de haber consumido droga en el embarazo, a largo plazo, no se saben a esa temprana edad.
Hay muchísimos niños esperando a ser adoptados
Llega el momento de hacerles la pregunta que más han escuchado. ¿Cómo se sobrelleva entregar el bebé a su familia adoptiva? Maribel es honesta: "Con Carmen, la primera bebé, yo decía que no sabía si iba a poder darla a su familia definitiva. Igual me fugaba al Caribe con ella...". Bromea la madre de acogida. Javi se ríe ante la ocurrencia. “Crees que no vas a poder, pero puedes. Por supuesto, hay un duelo después de cada bebé que se va, pero ayudar de esta manera es muy gratificante”.
El proceso de entrega a la familia adoptiva es un ritual cuidado aunque breve. Se les dan peluches con el perfume de los nuevos padres, se les incorpora poco a poco a su familia... todo para que la transición sea algo más fácil para estos niños. "Cuando se van, te quedas descolocado. Necesitas un tiempo para recuperarte física y psicológicamente”, comenta Javi. “Pero luego, la rueda vuelve a girar. Porque sabes que hay otro bebé en un hospital esperando una oportunidad. Verlos con sus familias, con sus hermanitos... ahí entiendes que todo ha valido la pena", añade Maribel.
Por último, un mensaje para los que dudan. Para Maribel y Javi, el acogimiento es un acto de servicio. "No todos podemos cambiar el mundo, pero esa gotita de cariño es el mínimo que un ser humano merece al nacer. Lo ves crecer y sabes que le estás dando ese poquito de oportunidad que necesitan. Es una gota, pero es su vida".
hay un duelo después de cada bebé que se va, pero ayudar de esta manera es muy gratificante
Estos padres de acogida les hacen un libro a cada bebé para entregárselo a los padres adoptivos. En él les cuentan su historia narrada para que, desde pequeños, su familia se la pueda leer y los niños vayan integrando la idea de que, desde el momento en que nacieron, alguien los quiso como si fueran suyos y les ofreció un lugar y un apego seguros.
Al terminar la entrevista, la sensación es clara: esta casa de Sevilla, el espacio no se mide en metros cuadrados sino en la capacidad de volver a empezar. Una y otra vez: con el corazón dispuesto a expandirse, siempre dando cabida a una nueva historia que nace entre sus paredes.
