Rocío Vázquez José (Sevilla, 1973) pertenece a esa estirpe de periodistas que aprendieron el oficio manchándose las manos con tinta de periódico y recortes de prensa. Formada en la tercera promoción de la Facultad de Ciencias de la Información de Sevilla —cuando la facultad era aún una recién nacida que atraía a estudiantes de toda Andalucía, Extremadura y Canarias—, su carrera es un puente perfecto entre dos mundos: el periodismo de calle y la sofisticación de la comunicación corporativa digital y de redes.
Hoy, tras tres décadas de profesión, nos recibe con la serenidad de quien ha visto evolucionar la tecnología desde el fax hasta el algoritmo. Rocío no es solo una gestora de imagen en Canal Sur, donde entró a trabajar con 26 años; es una humanista que defiende la curiosidad como motor vital. Durante nuestra conversación, se muestra metódica, reflexiva y con esa hospitalidad sevillana que facilita la confidencia. Acomoda su vaso de agua, sonríe ante la grabadora y, con una voz que denota autoridad, profundidad y cercanía a partes iguales, comienza a desgranar una vida dedicada a contar historias, primero en el mundo de la economía y la empresa, y después desde el corazón de la radiotelevisión pública andaluza.
I. Los orígenes: Del sueño de poeta a la realidad del aula
P: Para situar a nuestros lectores, ¿quién es Rocío Vázquez y qué debemos saber de su trayectoria?
R: Soy periodista por vocación, aunque mi camino no fue una línea recta desde la infancia. Siempre me gustó escribir, contar historias y, sobre todo, la poesía. De hecho, de joven me imaginaba como escritora o poeta. Sin embargo, en COU, una charla sobre la entonces jovencísima Facultad de Comunicación de Sevilla me cambió los esquemas. Iba para Filología Hispánica, pero me aventuré en el Periodismo. Soy de la tercera promoción de Sevilla; celebramos ahora 30 años de carrera. En esencia, soy una periodista que ha encontrado su lugar en la comunicación empresarial y corporativa, específicamente en Canal Sur, donde he desarrollado casi toda mi vida profesional. Antes trabajé en NDA, un proyecto de agencia de noticias de Andalucía, y en el desaparecido semanario especializado Economía y Empresas.
P: ¿Qué recuerda de aquella facultad que apenas echaba a andar? ¿Hubo algo que la marcase negativamente?
R: (Ríe) Lo cierto es que no tengo ningún recuerdo negativo. Fue una etapa maravillosa, llena de ilusión. Lo mejor fue el ambiente. Al ser la única facultad de comunicación del sur de España, venía gente de todas partes. Para una chica que siempre había vivido en Sevilla, aquello fue una apertura mental increíble. Estudiábamos cosas que nos hacían ver el mundo de otra forma.
P: Sus primeras prácticas fueron en Radio Aljarafe y en el Gabinete de prensa de Izquierda Unida. ¿Sentía ya entonces esa inclinación por la comunicación de instituciones?
R: Sí, siempre tuve esa inercia. Me buscaba mis propias prácticas. Recuerdo con especial cariño Radio Aljarafe (hoy Radio Tomares); allí se hacía una radio cultural y musical muy distinta, muy profesional. Pero fue en el gabinete de prensa donde descubrí que me interesaba mucho cómo las organizaciones se explican ante la sociedad. Por eso al terminar la carrera me formé como técnico de comunicación empresarial en la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA)
II. La veteranía en Canal Sur: De Tom Jones a la jefatura de Prensa
P: Su llegada a Canal Sur se produce siendo muy joven. ¿A quién destacaría como sus grandes maestros en la casa?
R: Para mí fueron fundamentales el entonces director de Comunicación, Teo Brugos, y Benito Castro, que era el jefe de Prensa. Ambos confiaron en mí cuando era una principiante y me enseñaron las pautas de la seriedad, la formalidad y, sobre todo, la transparencia: la máxima de no dejar nunca a un periodista sin respuesta. También Ángel Fernández Millán y José Antonio del Saz. Ellos me dieron la oportunidad de pasar por las jefaturas de Relaciones Públicas y de Prensa en una época de una intensidad laboral tremenda.
P: Trabajar en el “escaparate” de Andalucía le habrá permitido conocer a figuras internacionales. ¿Algún recuerdo que guarde con especial nitidez?
R: ¡Muchísimos! En mi departamento organizamos todas las galas y eventos sociales de la RTVA. Recuerdo ver actuar en directo a Tom Jones, algo increíble. O atender a artistas como Isabel Pantoja, Pasión Vega —que tiene un vozarrón que te deja helada— o Alejandro Sanz. Pero más allá de lo glamuroso, mi trabajo consiste en gestionar la imagen de una empresa que, paradójicamente, es también un medio de comunicación.
III. La metamorfosis digital: El fin de las fotocopias
P: Usted ha vivido la transición tecnológica en primera persona. ¿Cómo ha cambiado el día a día de un gabinete de prensa?
R: El cambio ha sido total. Cuando empecé, el trabajo consistía en leer todos los periódicos en papel, señalar las noticias donde salíamos, ¡hacer fotocopias! y graparlas para hacer los resúmenes de prensa. Los comunicados se mandaban por fax. Hoy somos periodistas digitales. Gestionamos salas de prensa virtuales, boletines digitales…. Ya no vendemos solo una nota de prensa; gestionamos la identidad de la empresa en redes y en Internet.
P: En este nuevo ecosistema, ¿cómo ve la salud del periodismo actual?
R: Estamos en un momento crítico. Tenemos herramientas increíbles, pero vivimos en la era de la desinformación y los bulos. La gente, a veces poco formada, no sabe discernir entre una noticia contrastada y una fake new. Estamos en una encrucijada, pero precisamente por eso el periodismo independiente es más necesario que nunca. Es la única forma de tener un punto de vista crítico que no esté manejado por el poder.
el gran desafío: combatir el sesgo y la falta de profundidad
P: Hoy cualquiera con un móvil se siente periodista. ¿Qué le diría a quienes confunden tener audiencia con ejercer la profesión?
R: (Se pone seria, enfatizando con las manos) Es que el periodismo no es ponerse un altavoz y dar voces. Hace falta formación, conocer los géneros, los estilos y la ética. Un perfil en redes no te hace periodista. El problema es que el público no contrasta, va con prisas. Nos cuesta detenernos a leer. Se hacen continuas campañas de odio en redes…. Ese es el gran desafío: combatir el sesgo y la falta de profundidad. El buen periodista tiene que estar abierto a no juzgar, a escuchar y a intentar comprender realidades distintas a la suya.
IV. El consejo de la experiencia
P: Si un estudiante de periodismo le pidiera un consejo hoy, ¿qué le diría?
R: Le pediría curiosidad e inquietud por la justicia. El periodismo busca un mundo más humano. Le diría que aprenda a empatizar con el otro sin juzgarlo, manteniendo siempre el espíritu crítico. Y, por supuesto, formación constante. En este mundo cambiante no puedes dejar de aprender sobre las nuevas herramientas tecnológicas.
en un gabinete de prensa nunca puedes dejar a un medio sin respuesta
EL CUESTIONARIO PROUST (La versión de Rocío)
Para cerrar, sometemos a Rocío a una breve ráfaga de preguntas personales para conocer sus gustos más allá del titular:
- ¿Cuál es su ideal de felicidad? La tranquilidad de conocer realidades diferentes y seguir aprendiendo idiomas, como el italiano o el inglés.
- ¿Un descubrimiento musical reciente? Gracias a mi trabajo en Canal Sur y al programa Al Sur Conciertos, he descubierto todo el panorama indie andaluz. Grupos alternativos que tienen una fuerza increíble. Destaco eso sí, el productor madrileño Alizz.
- ¿Una película que recomiende? Cualquiera de Alberto Rodríguez. Es un referente y Canal Sur ha apoyado mucho su cine, que es de una factura impecable.
- ¿Un personaje que le haya fascinado? El cocinero Enrique Sánchez o el mítico Manolo Rincón. No solo por la gastronomía, sino por cómo comunican la cultura andaluza.
- ¿Qué virtud prefiere en un periodista? La empatía y la capacidad de escucha.
- ¿Cómo le gustaría ser recordada profesionalmente? Como alguien que fue un puente veraz y útil entre la sociedad y la información.
