jueves. 04.06.2026

A lo largo de sus 36 años de trayectoria, Ale Baquero ha sido testigo y protagonista de la evolución de la música electrónica en Andalucía. Desde sus inicios en el mundo del breakdance hasta compartir escenario con artistas de la talla de The Prodigy, su carrera es el reflejo de una pasión única por el vinilo y la cultura del DJ. Con una técnica depurada y un profundo conocimiento del público, Baquero se ha convertido en un referente del breakbeat en España. En esta entrevista, repasa sus comienzos, los momentos que más le han marcado y el futuro del género en la escena nacional.

De las cintas de breakdance al hardcore británico

Ale Baquero descubrió la música electrónica de forma progresiva, sin buscarlo, en plena adolescencia. "Venía del breakdance de los años 80 y me empezaron a gustar esos sonidos con cajas de ritmos fuertes", recuerda. Su padre, que trabajaba como director en una radio de Málaga, le facilitó el acceso a cintas de música breakdance, donde escuchó por primera vez mezclas y scratches. "En casa teníamos un plato, así que nos compramos una mesa de mezclas y luego otro plato. Ahí empecé a practicar".

Su primera oportunidad llegó en la discoteca Río, en la calle Betis de Sevilla. "Me empezaron a llamar y de ahí pasé al grupo de Juan Carlos Lorente. Un día, el gerente de Freeway me sugirió que me presentara a un concurso y quedé segundo”. Ahí se dieron cuenta de su talento, que lo llevó a la discoteca Catedral, donde tuvo un encuentro clave: "Allí conocí al hermano del dueño, Juan Carlos Arrabal, que traía música desde Reino Unido, y ahí fue cuando descubrí el hardcore".

Insistí mucho al DJ para que me dejara pinchar, y por pesado lo conseguí

La decisión de dedicarse por completo a la música llegó poco después. "Cuando algo me gusta, me entrego al cien por cien", afirma. Esto lo llevó a grabar sesiones y venderlas en los chiringuitos de la feria, hasta que consiguió su primer hueco en Río. "Insistí mucho al DJ para que me dejara pinchar, y por pesado lo conseguí".

Con 16 años, la vida nocturna no era fácil de compaginar con los estudios. "Mi madre no estaba nada contenta, llegaba a las cuatro de la mañana y al día siguiente tenía que ir a clase", cuenta entre risas. Sin embargo, su carrera despegó rápido. Un amigo que trabajaba de camarero en Freeway le avisó de que el DJ se iba y le ofreció cubrir el puesto. "Cuando me vieron me dijeron: 'Tú te quedas aquí'. Con eso empecé a tener un sueldo, me compré una moto y decidí centrarme totalmente en esto, pero por desgracia dejé los estudios”.

Actuaciones inolvidables y la importancia de leer al público

Después de tantos años en la cabina, Ale Baquero tiene varias sesiones grabadas en la memoria. "Mi última actuación en la Retro Halloween fue la más emotiva. 36 años delante de los platos dan para mucho", comenta. Recuerda también una sesión en Caracho, con las montañas de Antequera de fondo al amanecer, y otra en el auditorio de Marbella (actualmente Starlite): "Pinchar en ese lugar excavado en la piedra, con las vistas de la costa, fue impresionante".

Más allá del sitio, lo que más le motiva es la interacción con el público. "Soy muy meticuloso; necesito saber la hora a la que pincho para prepararme. Con la experiencia, sabes cómo va a estar la gente en cada momento". No sigue un repertorio fijo, pero sí tiene claras dos cosas: "Solo llevo seguros el tema con el que abro y el que cierro. Si veo que el público decae, cambio lo antes posible".

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Ale Baquero con uno de sus vinilos. Foto: Guillermo Palma.

Muchos DJs y productores extranjeros muy valorados te dejan un sabor agridulce

En una era dominada por lo digital, Ale Baquero sigue fiel al vinilo. "Respeto a todos, pero me siento más cómodo con él. Llevo 36 años con vinilos y mi técnica se adapta mejor a este formato", explica. Considera que el retro pierde esencia con una controladora: "El breakbeat retro se pincha con vinilos".

A lo largo de su carrera, ha compartido escenario con artistas internacionales como The Prodigy o Chemical Brothers. "Tienen caché, pero una cosa es ser productor y otra ser DJ", afirma. Según su experiencia, muchos artistas internacionales no igualaban la técnica de los DJs locales: "Altern 8 lo hizo muy bien en el I Love 90s, pero en general, muchos DJs y productores extranjeros muy valorados te dejan un sabor agridulce. DJ Quest, por ejemplo, vio que su nivel no era el mismo que el nuestro y tuvo que ponerse las pilas".

Los ingleses se han quedado atrás y no pueden seguir el ritmo de Andalucía

Sobre el futuro del breakbeat en España, lo tiene claro: "Era algo que se veía venir. En Andalucía tenemos algo especial y ahora nos hemos dado cuenta de que lo nuestro es mejor que lo de fuera". Defiende que el género, con su esencia andaluza, debería exportarse más allá de la región: "El breakbeat es frescura, son ritmos acompasados. Los ingleses se han quedado atrás y no pueden seguir el ritmo de Andalucía".